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Investigar las huellas de dinosaurios en Michoacán tomará años; INAH busca recursos para estudiarlas

por Jannia L. Serriteño

El descubrimiento de huellas de dinosaurios en Apatzingán abrió una nueva línea de investigación paleontológica en Michoacán que podría extenderse durante varios años. El reto del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) será documentar el yacimiento, garantizar su conservación y reunir los recursos necesarios para profundizar en el estudio de las especies que habitaron esta región hace aproximadamente 65 millones de años.

José Luis Punzo Díaz, arqueólogo del Centro INAH Michoacán, explicó que la primera etapa consiste en registrar las huellas y establecer medidas para delimitar y proteger el lugar. Después se elaborará un proyecto de investigación con el que se solicitará el presupuesto necesario para continuar los trabajos.

Hasta ahora, la atención se ha realizado con los recursos disponibles en el Centro INAH Michoacán. Los especialistas ya trabajan en el registro fotogramétrico de las pisadas y en el análisis de muestras de roca, con el propósito de conocer mejor las características geológicas del sitio y precisar sus temporalidades.

Punzo Díaz advirtió que los resultados no serán inmediatos, pues el estudio requiere distintas disciplinas científicas y un proceso de investigación de largo plazo.

“Esto será una investigación muy larga, de muchos años seguramente; podremos conocer mucho más de ese pasado remoto en donde ahora hoy vivimos”, señaló.

Por su parte, el paleontólogo Raymundo Cervantes Barriga, responsable de la investigación, indicó que los análisis preliminares identifican huellas que corresponderían a tres grupos de dinosaurios: tiranosáuridos, raptores y hadrosaurios. Las pisadas se encuentran en una plataforma de roca sedimentaria de aproximadamente 40 metros cuadrados y miden entre 12 y 48 centímetros de longitud.

Sin embargo, la identificación inicial es apenas un punto de partida. El análisis de las marcas y de las condiciones geológicas permitirá ampliar el conocimiento sobre los animales que recorrieron el territorio michoacano durante el Cretácico tardío.

Michoacán tiene antecedentes de huellas de dinosaurios

El yacimiento de San Juan de los Plátanos no es el primero de su tipo en la entidad. Cervantes Barriga recordó que existen registros anteriores en la zona de Lázaro Cárdenas y Playa Azul, así como en El Aguaje, municipio de Aguililla, y en una región ubicada entre Tuzantla y Tiquicheo.

Estos antecedentes se concentran principalmente en el sur de Michoacán y representan una oportunidad para estudiar la presencia de dinosaurios en distintas partes del territorio que hoy ocupa el estado.

La riqueza paleontológica también incluye restos de invertebrados marinos, principalmente moluscos, localizados en municipios como Huetamo y Coalcomán. Estos vestigios permiten conocer los ambientes que existieron hace millones de años, cuando algunas zonas de la entidad tenían condiciones muy distintas a las actuales.

Para los investigadores, la existencia de estos registros evidencia que todavía hay una historia natural por reconstruir y que será necesario ampliar los trabajos científicos para comprenderla.

En paralelo, el INAH enfrenta el desafío de proteger un patrimonio más amplio. Punzo Díaz informó que Michoacán cuenta con 2 mil 133 sitios arqueológicos registrados, de los cuales seis corresponden a zonas arqueológicas abiertas al público.

El hallazgo puede acercar a los jóvenes a la ciencia

Además de su valor científico, los especialistas consideran que el descubrimiento puede despertar el interés de niñas, niños y jóvenes por la paleontología, la geología y otras disciplinas relacionadas con el estudio del pasado.

Cervantes Barriga señaló que este tipo de hallazgos ayuda a mostrar que la investigación científica también tiene un campo importante en Michoacán, sin necesidad de mirar únicamente a los grandes yacimientos de otros países.

Por ello, planteó la necesidad de fortalecer la divulgación y compartir los resultados con las comunidades, tanto en Apatzingán como en otras regiones del estado con antecedentes paleontológicos.

El descubrimiento fue reportado al INAH por habitantes de San Juan de los Plátanos, cuya intervención permitió localizar las marcas y comenzar su revisión. Para los especialistas, la participación ciudadana será indispensable para evitar daños y contribuir a la protección del lugar mientras avanzan los estudios.

Punzo Díaz sostuvo que la conservación del patrimonio no puede depender únicamente de las capacidades del instituto, sino que requiere la colaboración de los habitantes y de las autoridades municipales y estatales.

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