El cineasta aragonés presentó en el 23° Festival Internacional de Cine de Morelia un documental que rinde homenaje a Los olvidados y al México que acogió a los exiliados españoles.
El realizador y guionista aragonés Javier Espada presentó su documental Memoria de los olvidados durante la edición número 23 del Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM).
Esta producción conjunta entre México y España se adentra, mediante imágenes, archivos y testimonios, en el contexto que rodeó la creación de Los olvidados, del también aragonés Luis Buñuel, explorando además los procesos creativos detrás de esta cinta reconocida por la UNESCO como parte del programa Memoria del Mundo.
En Memoria de los olvidados, la cámara vuelve a los escenarios donde se filmó la obra original, al tiempo que se dialoga con investigadores y cineastas que han sido profundamente influenciados por ella. La película de Buñuel trasciende el neorrealismo italiano al dar voz a los marginados y denunciar las desigualdades sociales. “Con este documental quiero rendir homenaje a ese México que recibió a tantos exiliados españoles, entre ellos a Buñuel”, expresó Espada durante la sesión de preguntas y respuestas posterior a la proyección.
El director recordó que conoció la obra del maestro aragonés cuando era estudiante, gracias a los cineclubes que exhibían sus películas de manera clandestina, ya que en España estaban prohibidas por la censura.
Por su parte, el productor Izrael Moreno destacó el valor político del trabajo de Buñuel: “Su mirada fue tanto objetiva como profundamente mexicana. A través de Los olvidados mostró realidades que no figuraban en la agenda pública ni política. Quienes hacemos cine sin vendernos debemos mantenernos en la resistencia”.
Al ser consultado sobre el papel de los jóvenes cineastas mexicanos, Espada subrayó: “Es importante narrar desde la experiencia personal, con la mente, el corazón y, si se puede, con las entrañas. Hay que crear historias auténticas, propias, hechas con valentía. El problema de muchos jóvenes es que tienden a copiar otros modelos. México tiene un enorme talento técnico, pero como decía Buñuel, la técnica cambia, la ética no; el compromiso debe ser con uno mismo”.