La Nueva Escuela Mexicana (NEM) es una propuesta educativa del Estado mexicano que busca transformar el sistema educativo nacional, y aunque hace más de un año llegó a diversos estados como Michoacán, aún enfrenta varias dificultades para su implementación.
La falta de recursos materiales, tecnológicos y una infraestructura inadecuada en muchas escuelas complica la buena recepción de la NEM, especialmente en zonas rurales y de bajos recursos, indicó Cesár, docente michoacano que labora en la comunidad indígena otomí de Laguna Verde, en Ocampo.
“La comunidad en la que nosotros estamos es muy pequeña y escasa de materiales entonces nosotros nos las tenemos que ingeniar para poder llevar a cabo todos esos trabajos. La programas vienen enfocados en las cuidadas y tenemos que contextualizarlos a nuestras comunidades”.

Además de lo anterior, informó que muchas escuelas como en la que labora carecen de servicios básicos, lo que merma el aprendizaje de los alumnos. Al menos en su escuela dice, no hay internet, no se cuenta con drenaje y lo que se tiene son fosas sépticas.
Aún con estas carencias, Joselyn Quintero Mora, una de sus alumnas, pudo obtener el reconocimiento en la Olimpiada del Conocimiento. Sobre si el esfuerzo vale la pena, César compartió que sí lo vale, aunque tenga que desplazarse hasta una hora diariamente solo para llegar a su centro de trabajo.
Por lo anterior, pidió el apoyo de las autoridades, sobretodo de la Secretaría de Educación para poder transformar los entornos donde las niñas y niños estudian, conocer el porqué de la deserción escolar y cómo ayudar a combatir lo que hace que los estudiantes dejen del lado sus sueños para permanecer en sus pueblos o cambiar los libros por herramientas de trabajo.