El migrante de El Salvador, Gabino Alexander, refirió que para la gente es difícil salir de donde nació, pero “la misma necesidad te hace irte”.
El migrante de El Salvador, manifestó que es muy difícil quedarse en su país, pues eso sólo sería si cambian las cosas, por eso la gente quiere estar en Estados Unidos.
Entrevistado en el Centro Histórico de esta frontera de Sonora, refirió que para la gente es difícil salir de donde nació, pero “la misma necesidad te hace irte”.
Manifestó que si le preguntan a toda la gente, de seguro contesta que le gustaría quedarse a vivir en donde está su familia y su casa, pero con un buen trabajo y que sea posible salir adelante.
Por el momento, dijo, piensa si se mete a la fila de la aduana internacional para solicitar asilo en Estados Unidos, pero tarda mucho, o se va con sus compañeros que han hablado con guías para cruzar por el desierto.
Expuso que desea llegar al vecino país para trabajar muy fuerte, dejar atrás todo lo malo, la inseguridad, pobreza y que no encuentran muchas familias cómo salir adelante en El Salvador.
Al respecto, intentar reducir de manera significativa la migración indocumentada, demanda realizar profundas transformaciones estructurales, orientadas a generar aunque sea un mínimo de bienestar social compartido, mencionó el sociólogo, Mario Alexander Cabrera Duarte.
El investigador participó en el Cuarto Coloquio Internacional sobre Desarrollo Humano Transfronterizo en América del Norte: “Reestructuración, límites y futuro de la globalización en la encrucijada Trump”, realizado el 5 abril en El Colegio de Sonora.
Allí, Cabrera explicó, de acuerdo con un artículo de la revista digital “Portales” de El Colegio de Sonora, que existen muchos factores por los cuales las poblaciones deciden moverse.
“La población de Honduras que emigra sin documentos al territorio estadunidense así como a cualquier otro país de la región, no migra por curiosidad o porque considera que encontrará el remedio para todos sus males”, afirmó el investigador.
Esa gente emprende el viaje, debido a la fuerza con que le azota la pobreza, la violencia o la indefensión que le generan las paupérrimas instituciones estatales, refirió.