La temporada más rentable del año obliga a los floricultores a redoblar esfuerzos para garantizar la cosecha y evitar pérdidas económicas
Berenice León
En Atlacomulco, productores locales intensifican su labor para proteger el cempasúchil de plagas que amenazan la cosecha previa al Día de Muertos.
Frente a insectos como pulgón, trips y mosca blanca, así como hongos como mildiu y fusarium, los floricultores revisan diariamente sus parcelas y aplican estrategias de control para garantizar la producción y minimizar pérdidas económicas.
Para las familias productoras la temporada de cempasúchil implica jornadas más largas y un cuidado constante.
“En esta época no podemos bajar la guardia; cada planta cuenta y si una plaga se extiende, puede arruinar semanas de trabajo”, explica Agustín productor de flor de nube y cempasuchil.
Además las condiciones de lluvia irregular y altas temperaturas, fenómenos cada vez más frecuentes, han incrementado la dificultad para controlar los brotes.
Lejos de resignarse, los campesinos combinan tratamientos químicos con métodos de control biológico y prácticas agroecológicas, con el objetivo de proteger la producción sin incrementar de manera significativa los costos.
Su prioridad es mantener la flor accesible para los mercados locales y garantizar que llegue en óptimas condiciones a los altares y panteones.
Las plagas representan un riesgo directo: una infestación significativa podría reducir la cosecha entre 15 y 25%, afectando directamente los ingresos de los productores durante la temporada más rentable del año.
Para este ciclo se sembraron aproximadamente 120 hectáreas de cempasúchil, nube y terciopelo a cielo abierto; lo que corresponde a familias campesinas de localidades como San Pedro , Atotonilco, Santiago y San Lorenzo.
En tanto para la producción de la maceta de cempasuchil adelantaron floricultores de San Lorenzo Tlacotepec ; se estaría igualando la producción del año pasado con 2.5 millones de ejemplares.