- #Ojalá Por #OscarGlenn
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No se puede magnificar sin autocritica el esfuerzo propio, ni minimizar o descartar sin consideración el esfuerzo ajeno en el diseño y ejecución de políticas públicas para atender las exigencias de la población femenina en México ni en el estado de México.
Es innegable que el problema de la violencia feminicida -por referir a uno de los principales flagelos- podría tener dimensiones relativas, para mostrar en números absolutos, que la mayor cantidad de feminicidios ocurrieron en el estado de México en el último año, pero en proporción a la población, el mayor problema lo tiene el estado de Tabasco. Ambas cosas pueden ser ciertas.
Estos datos bien sirven para atender problemáticas y sintomatologías específicas, diseñar políticas y programas acorde a la realidad particular, pero al usarlas como argumento denostativo para el debate politiquero, se corre el riesgo de ignorar de un plumazo todos los esfuerzos realizados por múltiples instituciones y personalidades interesadas en el tema en diferentes espacios.
No se puede decir que el problema este cerca de resolverse o que haya avances dignos de presumir, pues un solo crimen, un solo caso de impunidad y un solo nuevo atentado es inaceptable para quienes son víctimas y en ellas se tiene que pensar antes de cualquier cosa.
Aprovechar la ocasión de la efeméride para la diatriba política o el falso triunfalismo sobre este problema es inaceptable. Solidarizarse y darse consternados golpes de pecho desde los espacios institucionales y posiciones de poder con oportunismo frívolo, no aplica. Se vale rendir cuentas, mostrar resultados, incorporar nuevas propuestas y sobre todo escuchar pensando en las nuevas rutas de acción y el perfeccionamiento de los mecanismos o acciones ya instrumentadas.
La aprobación en el congreso de reformas a once leyes para favorecer el combatir el feminicidio, la intervención de organismos defensores de derechos humanos nacionales e internacionales, las adecuaciones institucionales en la Fiscalía, suenan bien y se verán disminuidos en cuanto surja otro crimen nuevo, que de golpe recuerde que no es suficiente y que lo mejor que puede ocurrir es la suma de esfuerzos sin cortapisas ni complejos partidistas ni de campaña como tristemente se llega a ver
Hoy la empresa parámetro, publica un estudio sobre la percepción de las mujeres sobre su situación, resaltando que 6 de cada 10 se sienten amenazadas por la violencia, la delincuencia o la inseguridad; 8 de cada 10 opinan que la violencia ha aumentado 7 de cada 10 conocen alguna de las acciones diseñadas para enfrentar la violencia o apoyar a las víctimas. Y ahí, todas las instituciones y actuantes tienen algo del reclamo como del crédito. No ayuda dividir culpas ni restar méritos, hay que seguir avanzando, complementándose con empatía. Ese debe ser saldo obligado de este 8M no más politiquería. ¡Ojalá no busquen el aplauso fácil!
JRGA