Se pronunció sobre la polémica de la ultraderecha en Estados Unidos
La aspirante a coordinar la Cuarta Transformación en Michoacán, Gaby Molina, se pronunció sobre la reciente polémica internacional relacionada con el derecho al voto de las mujeres, al calificar como un retroceso las propuestas que plantean limitar la participación política femenina. Sostuvo que cualquier iniciativa que busque restringir ese derecho representa una regresión en materia de igualdad y derechos políticos.
Y es que, en días recientes, la activista estadounidense Erika Kirk defendió públicamente el modelo denominado household vote, el cual propone que cada familia emita un solo voto, siendo el padre quien tome la decisión final. Si bien esta postura ha generado un amplio debate, también ha recibido el respaldo de algunas mujeres identificadas con sectores conservadores, quienes han manifestado estar dispuestas a renunciar a su voto individual en favor de ese esquema.
Con respecto a esta discusión, Gaby Molina afirmó que dichas propuestas parten de una visión conservadora que desconoce la capacidad de las mujeres para tomar decisiones por sí mismas.
La aspirante sostuvo que eliminar el derecho de las mujeres a votar y ser votadas no es una medida orientada a fortalecer la democracia, sino una regresión en el ejercicio de los derechos fundamentales. Pese a que el planteamiento ha encontrado simpatizantes en algunos sectores, reiteró que la participación política en condiciones de igualdad constituye un principio indispensable para cualquier sistema democrático.
“Si tú retrocedes en el derecho primigenio que logró la ciudadanía, que logró erradicar monarquías, y permitió la democracia de los países es plantear una regresión absoluta de la evolución y el desarrollo de una sociedad, así que reprobamos totalmente estas iniciativas de la derecha”, expresó Gaby.
Molina enfatizó que los derechos políticos de las mujeres no deben ser objeto de retrocesos ni condicionamientos, toda vez que el sufragio universal y la posibilidad de acceder a cargos de representación forman parte de las garantías fundamentales reconocidas en las democracias contemporáneas.