Sierra Norte, Pue. – El 9 de agosto está consagrado a los Pueblos Indígenas, cada año, la Organización de las Naciones Unidas aborda un tema en específico. Este 2020, es: “COVID-19 y la resiliencia (es decir adaptarse levemente con resultados positivos) de los pueblos indígenas”.
Las comunidades indígenas enfrentan, ya de por sí, un acceso deficiente a la atención sanitaria, tasas significativamente más altas de enfermedades transmisibles y no transmisibles, falta de acceso a servicios esenciales, saneamiento y otras medidas preventivas clave, como agua limpia, jabón, desinfectante, etcétera, advierte la ONU.
Asimismo, la mayoría de las instalaciones médicas locales cercanas, si es que las hay, suelen estar mal equipadas y carecen de personal. Incluso cuando los pueblos indígenas pueden acceder a los servicios de salud, pueden enfrentarse al estigma y la discriminación.
Un factor clave es asegurar que en esas instalaciones se presten servicios en lenguas indígenas y, según proceda, en función de la situación específica de los pueblos indígenas.
Este 2020, por primera vez en su historia, fueron canceladas las reuniones anuales que organizan, como parte de sus tradiciones. Una de las más importantes fue el ritual de Semana Santa, donde se realizan las danzas para atraer la lluvia y para hacer la condena hacia el mal, con los Pintos.
La mayor parte de las comunidades indígenas de la entidad, no cuentan con servicios básicos, la atención médica elemental, les representa, en ocasiones, días de camino a pie o pidiendo “aventón”, por ello, se han hecho esfuerzo para lograr que no hay un desplazamiento y puedan contar con el alimento en sus propios pueblos.
Sin embargo, hay una gran cantidad de población indígena que radica en las principales ciudades de la entidad, donde además de la marginación, carencias de lo más elemental y las adicciones, enfrenta el peligro del contagio.
Las estadísticas del sector salud, no refieren la cantidad de pacientes por grupo étnico, por lo que no es posible conocer con certeza cuántos indígenas se han enfermado en este periodo. Sin embargo, una buena parte de los rarámuris en la ciudad, se les observa con el cubre bocas, pues, aunque confían en Dios para la protección, son respetuosos de las indicaciones que han emitido las autoridades.
Los pueblos indígenas que ya se afrontan a la inseguridad alimentaria, como resultado de la pérdida de sus tierras y territorios tradicionales, se enfrentan a retos aún más graves en el acceso a los alimentos. Con la pérdida de sus medios de vida tradicionales, que a menudo se basan en la tierra, muchos pueblos indígenas que trabajan en ocupaciones tradicionales y economías de subsistencia, o en el sector no estructurado se verán afectados negativamente por la pandemia. La situación de las mujeres indígenas, que suelen ser las principales proveedoras de alimentos y nutrición para sus familias, es aún más grave.