Rocio Aguirre
La historia detrás del emblemático edificio de la Organización Ramírez en Morelia, su lento adiós y el futuro que lo reemplazará.
El año pasado se dio aviso de la demolición del icónico “platillo volador” de la Organización Ramírez, ubicado en el fraccionamiento Las Américas, sobre la avenida Enrique Ramírez Miguel, en Morelia. Este edificio destacó por su diseño circular y moderno, apoyado sobre una columna central que le daba la apariencia de un OVNI. Fue sede corporativa de uno de los grupos empresariales más importantes de la región, la Organización Ramírez, fundada en los años 70 por Enrique Ramírez Miguel, creador también de Cinépolis.
La razón de su diseño tan singular responde a una mezcla de influencias arquitectónicas y simbólicas. Por un lado, su forma remite a la corriente modernista brasileña, especialmente a las curvas emblemáticas de Oscar Niemeyer. Por otro, toma inspiración del estilo Googie, propio de la era espacial de los años 50 y 60, con edificios que imitaban platillos voladores o estaciones del futuro. Era un reflejo del impulso vanguardista que caracterizó a su época y a la Organización Ramírez como símbolo de poder e innovación.
Durante décadas, el edificio funcionó como el centro neurálgico ejecutivo del conglomerado, albergando las oficinas directivas y despachos de la familia Ramírez y sus principales ejecutivos. Desde ahí se coordinaban las operaciones inmobiliarias, hoteleras, automotrices y cinematográficas, a través de empresas como INGRA, que luego se convirtió en Citelis. Además de su función administrativa, el “platillo” se convirtió en un símbolo de modernidad y visión empresarial para Morelia.
La demolición se anunció como parte del proyecto Esfera Morelia, un ambicioso desarrollo urbano que busca transformar la zona en una “ciudad dentro de la ciudad” con hoteles, hospitales, torres residenciales, centros comerciales y espacios corporativos. Sin embargo, el desmantelamiento no se ha completado debido a que se realiza por etapas para garantizar la seguridad y la correcta desconexión de servicios e instalaciones. Además, se han manejado algunas expectativas sobre la posible reconversión de partes del edificio, lo que ha retrasado su retiro total.