El gobierno mexicano apuesta fuerte por el llamado “Plan México”, con la ambición de colocar al país en las grandes ligas de la tecnología: autos eléctricos, semiconductores y cadenas globales de innovación que transformen la economía nacional. Sin embargo, hay un obstáculo que podría frenar este avance: la falta de talento capacitado en las áreas STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas).
Aunque México genera egresados en estas disciplinas, solo alrededor del 30% tiene la preparación adecuada que demanda la industria. La mayoría carece de habilidades claves, como el dominio del inglés técnico, experiencia práctica y una formación sólida y actualizada. Esto se traduce en una brecha importante que las empresas ya están sintiendo, dificultando la contratación de personal calificado para proyectos estratégicos.
El riesgo es claro: si no se supera este déficit, México podría quedar relegado al papel de maquiladora, limitada a ensamblar productos sin participar en el diseño, desarrollo e innovación tecnológica, perdiendo así oportunidades valiosas en la economía global.
La gran pregunta que queda en el aire es: ¿estamos realmente preparados para competir a nivel internacional o debemos redoblar esfuerzos en la educación y la capacitación técnica desde ahora? El futuro tecnológico del país depende en buena medida de esta respuesta.
¿Usted qué opina? ¿Creemos que México podrá superar este reto y avanzar hacia una verdadera economía del conocimiento?