Tulancingo de Bravo, Hidalgo.- La dirección Hidalgo de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) concretó los trabajos de reparación a la represa Santa Teresa, que presentaba un socavón en su parte inferior, y que de no atenderse, habría representado la pérdida de agua para el riego de cultivo en cien hectáreas en la región Tulancingo.
Ricardo Hernández Pérez, presidente de la Asociación de Usuarios del Módulo 1 Aguas Blancas del Distrito de Riego Tulancingo, recordó que la represa comenzó a presentar el socavón tras el paso del huracán Grace, en agosto del año pasado, junto con daños al talud, los que también fueron reparados.
La situación fue dada a conocer a funcionarios de la Conagua, señalando que aunque la fractura del talud así como el socavón no representaba riesgo de inundación para viviendas y construcciones en la zona, sí implicaba daños para los productores agrícolas por el agua para riego de la que se carecería al fugarse.
Tras varias gestiones, fue en octubre del año pasado cuando se iniciaron los estudios técnicos para llevar a cabo las reparaciones, iniciando los trabajos a inicios del 2022, de tal manera que los productores agrícolas pudieran contar con el recurso hídrico suficiente para atender sus tierras de cultivo.
Además de las reparaciones señaladas, se construyó una pared de mampostería para el encauzamiento de las aguas pluviales, que se acumulan en la presa La Esperanza para que posteriormente ser distribuidas a los drenes para riego de cultivos.
Hernández Pérez recordó que de no atenderse las reparaciones a la infraestructura hidráulica, la represa habría comenzado a presentar fisuras, posteriormente se convertirían en fracturas hasta colapsar la represa, y con ello se habría perdido buena parte de la infraestructura de riego.
El representante del sector de riego agrícola señaló que se realiza revisión de infraestructura hidráulica con objetivo de garantizar que se encuentre operativa y en buenas condiciones físicas, y en caso contrario, reportarlo para hacer las reparaciones necesarias.
Por Daniel Martínez Martínez