México invierte apenas 0.17 por ciento de su producto interno bruto en ciencia, tecnología e innovación, señaló Lorena Rojas Vega
Redacción AR
Al inaugurar el curso en línea “Capacitación en Materia de Propiedad Intelectual, Transferencia de Tecnología, Innovación y Emprendimiento” el coordinador de Vinculación y Transferencia Tecnológica (CVTT) de la Universidad Nacional, Jorge Vázquez Ramos enfatizó que la realidad tecnológica exige actualización permanente; temas como inteligencia artificial, datos, software, plataformas digitales y emprendimiento científico requieren nuevas capacidades jurídicas especializadas.
En este contexto reiteró que esta casa de estudios debe traducir el conocimiento que genera en beneficios concretos para la sociedad mexicana mediante tecnologías, servicios, innovación social, emprendimientos y soluciones públicas, destacando que esta función jurídica debe acompañar y acelerar procesos de innovación sin perder control narrativo ni protección institucional.
Con respecto al taller, dijo que el objetivo es fortalecer la seguridad jurídica institucional, homologar criterios jurídicos en la Universidad en todos sus campos, profesionalizar la gestión de convenios y la transferencia tecnológica.
En la ponencia inaugural, la consultora de la Sección de Desarrollo de los Centros de Apoyo a la Tecnología y la Innovación de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual, Lorena Rojas Vega, destacó que el verdadero motor de la propiedad intelectual es la innovación.
México, puntualizó, invierte apenas 0.17 por ciento de su producto interno bruto en ciencia, tecnología e innovación, cifra por debajo del uno por ciento que se recomienda a nivel global. Comparado con otros países de América Latina, nos ubicamos atrás de Brasil (que destina 1.17 por ciento) y Chile (0.41). “Estamos cayendo en la última década, mientras otras naciones han estado aumentando este porcentaje”.
Sin embargo, el año pasado la Ciudad de México ingresó a los primeros 100 clústeres de innovación del mundo ocupando el lugar 79 del Índice Mundial de Innovación. Este dato se logra a través de medir el número de patentes, artículos científicos y los acuerdos de capital de riesgo. Es básicamente el sector académico quien alimentó ese posicionamiento, y dentro de él de manera destacada la UNAM, resaltó Lorena Rojas.