A lo largo de los años, la depilación femenina se ha convertido en un tema de imposición u obligación, más no de elección para las mujeres.
A las múltiples expectativas que la sociedad coloca sobre las mujeres, se le suma una piel libre de vello, mismo que de forma natural recubre gran parte del cuerpo tanto de hombres como de mujeres, pero es que para ambos sexos no es lo mismo portarlo; la presencia de vellos en las mujeres es visto como falta de higiene, en los hombres como símbolo de su masculinidad.
Es en la adolescencia cuando las mujeres son sometidas a la imposición social de retirarse el bigote, perfilarse las cejas pobladas, y depilarse brazos y piernas, haciendo que portar vestidos o faldas se vuelva aún más incómodo tanto por exposición a acoso y por si es que un pelo sobresale.
Lo preocupante del asunto es que debido a esta condición algunas chicas suelen enfrentar burlas o apodos que terminan por afectar su autoestima, y esto incurre en actos que constituyen la llamada violencia estética.
Por si fuera poco, acceder a tratamientos de depilación es costoso para muchas, pues dependiendo de qué área del cuerpo y las sesiones del tratamiento laser (en algunos casos dolorosas) o de luz pulsada intensa a ocupar oscilan entre trescientos y 12 mil pesos.
El llamado impuesto rosa, que no es más que un aumento a productos dirigidos a mujeres; principalmente ropa, de cuidado personal e higiene suelen tener un precio más elevado y el caso de los rastrillos femeninos no es la excepción. De acuerdo con el estudio de la OCEPP, sobre este tema, las mujeres son más activas en el mercado, y eso las convierte en un objetivo perfecto en las estrategias de consumo.
Lo que hay que dejar claro es que, si el vello está ahí, es porque tiene una función, ya sea proteger la piel o aislar la temperatura corporal, vendría a bien cuestionar la necesidad de la depilación.
Sin duda, cuesta trabajo derribar una idea que ha suprimido por mucho tiempo algo que debería ser elegido, por lo que toda mujer que ya ha aprendido a vivir con toda la naturaleza de su cuerpo en lugar de burlada debería ser aplaudida.