Durante las gestiones de Leo Montañez, la Secretaría de Seguridad Pública Municipal incorporó 189 patrullas y 381 policías como parte de la estrategia para fortalecer la vigilancia en la capital.
Las nuevas unidades incluyen automóviles sedán, camionetas y motocicletas tácticas, con el objetivo de ampliar la capacidad operativa y reforzar los recorridos de vigilancia en calles y avenidas.
Sin embargo, los resultados requieren analizarse con más indicadores.
La percepción de inseguridad aumentó 5.8 puntos
De acuerdo con la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU) del INEGI), en junio de 2026 el 39.8% de los adultos en Aguascalientes consideró inseguro vivir en la ciudad, mientras que en marzo el porcentaje era de 34%, lo que representa un aumento de 5.8 puntos porcentuales en tres meses.
Aunque la percepción empeoró respecto a la medición anterior, Aguascalientes se mantiene por debajo del promedio nacional, que fue de 59.8%, y también registró una mejor percepción que en junio de 2025, cuando el indicador llegó a 42%.
Faltan datos para medir el impacto real
Los 381 policías reportados corresponden a incorporaciones acumuladas durante las distintas administraciones de Montañez, por lo que para conocer el crecimiento real de la corporación sería necesario considerar jubilaciones, renuncias y bajas, además de cuántos elementos realizan labores operativas diariamente.
En el caso de las patrullas, el dato de incorporación no muestra cuántas unidades permanecen disponibles cada día, sus tiempos de respuesta o la cobertura efectiva por zonas de la ciudad.
Seguridad: un panorama con avances y pendientes
En materia delictiva, durante el primer trimestre de 2026 los robos denunciados en Aguascalientes disminuyeron 12.81% respecto al mismo periodo de 2025.
Además, los homicidios dolosos registraron una reducción de 46.94% durante el primer semestre del año, aunque las lesiones dolosas tuvieron un incremento de 1.4%.
Estos indicadores muestran que la seguridad requiere analizarse desde distintos ángulos: percepción ciudadana, capacidad operativa, tiempos de atención y evolución de los delitos.
El reto ahora será conocer si la nueva infraestructura y el crecimiento de la corporación se traducen en resultados medibles para la ciudadanía.