Siruki Educación Ambiental A.C, encabezada por la bióloga Morelia Amante Calderón, enfatizó en los distintos retos y problemáticas que las aves enfrentan de manera cotidiana en Morelia, circunstancias que sin duda son obra del propio ser humano al existir una creciente expansión urbana y una falta de conciencia ambiental.
Ejemplo de esto fue un desplazamiento de las garzas en la ciudad por razones estéticas, mismas que molestaban directamente la apariencia de ciertos entornos e incomodaba a los habitantes por el olor desprendido de su excremento conocido como guano.
Por tales motivos, decidieron cortar y podar los árboles altos donde descansaban para poder expulsarlas, y de esta manera eliminar de tajo el supuesto problema. Sin embargo, Amante Calderón señaló que si hubiera existido alguna clase de conciencia ecológica, hubieran sacrificado la estética, por los beneficios que este fertilizante natural brinda a la naturaleza.
Dentro de las especies de garzas que pueden verse por todo el municipio, están la Garza blanca, la Garza ganadera, y la Garza dedos dorados. Sin embargo la ganadera fue la que más afectaciones recibió al congregarse en cantidades de hasta 800 en las copas de los árboles.
La bióloga y directora de Siruki, comentó que particularmente esta especie una vez que los árboles en los que solían congregarse se podaron, se desplazaron al zoológico de Morelia, donde encontraron un nuevo lugar para descansar y anidar. No obstante, su tranquilidad se vio interrumpida cuando decidieron instalar una tirolesa en una pequeña isla dentro del recinto obligándoles nuevamente a buscar otros lugares para continuar su vida diaria.
No peligra la Bulbucus Ibis
Es preciso señalar que esta ave se conoce también como garza boyera y científicamente como Bubulcus Ibis, siendo una especie invasora proveniente de África, que habita el Río Chiquito, y no tiene problemas para reproducirse. Por otra parte, este caso es un ejemplo de cómo el ser humano prioriza aspectos estéticos sobre otros.
Cabe destacar no es el único ejemplo de reducción de ejemplares de aves, ya que estos animales experimentan numerosos retos en la ciudad, tal es el caso de la pirotecnia, los drones, la fauna feral, la contaminación lumínica, y el incremento de invasión de hábitats por una creciente urbanización poco planificada.