La movilidad urbana en México atraviesa un momento clave: cada vez más ciudades se cuestionan si su infraestructura prioriza realmente a las personas o si sigue respondiendo a una lógica centrada en el automóvil. En ese contexto, Aguascalientes da un paso relevante al iniciar el desmontaje de puentes peatonales en la Avenida Aguascalientes poniente, a la altura del fraccionamiento Pirules y la colonia España, con el objetivo de sustituirlos por soluciones más accesibles y seguras.
El presidente municipal, Leo Montañez, encabezó la supervisión de estos trabajos y destacó que la nueva infraestructura contemplará rampas en lugar de escaleras, facilitando el desplazamiento de personas en sillas de ruedas, adultos mayores, personas con carriolas y peatones en general. Este enfoque responde a una de las principales críticas al modelo tradicional de puentes peatonales: su baja accesibilidad y su desconexión con las necesidades reales de quienes caminan la ciudad.
Durante años, distintos análisis urbanos han señalado que muchos puentes peatonales terminan siendo poco utilizados porque implican trayectos más largos, esfuerzos físicos innecesarios y condiciones poco seguras, especialmente para poblaciones vulnerables. En contraste, las ciudades que han apostado por cruces accesibles y seguros a nivel de calle han logrado reducir accidentes y mejorar la experiencia urbana sin afectar significativamente la movilidad vehicular.

En el caso de Aguascalientes, la decisión de desmontar estas estructuras también responde a un peritaje estructural que detectó fallas que representaban un riesgo tanto para peatones como para automovilistas. Para agilizar el proceso y garantizar la seguridad, el desmontaje se realizó con maquinaria especializada y con el acompañamiento de Protección Civil y Policía Vial.
Más allá de una obra puntual, este tipo de acciones abre la conversación sobre el modelo de ciudad que se quiere construir en México: una donde caminar no sea un obstáculo ni una penitencia, sino una opción segura, digna y funcional. El urbanismo positivo plantea justamente eso: priorizar a la mayoría, reducir barreras físicas y diseñar espacios que promuevan salud, inclusión y bienestar.
El anuncio de que el Municipio de Aguascalientes continuará revisando puentes vehiculares y peatonales refuerza esta visión de largo plazo. El reto nacional es claro: transformar la infraestructura urbana para que deje de girar únicamente alrededor del coche y empiece a responder, de manera coherente, a las personas que viven y caminan las ciudades todos los días.
