Por: Jessica González
A sus 24 años, Sinuhe, un joven con síndrome de Down, demuestra que la pasión y el amor por la danza no tienen límites.
Desde su nacimiento, la vida de Sinuhe ha estado marcada por desafíos. Su condición, causada por una copia extra del cromosoma 21, planteó complicaciones desde el embarazo de su madre. Además, los prejuicios médicos afectaron a su familia, como recuerda su padre:
“El pediatra te dice: ¿qué caso tiene que lo traiga? Estos chiquillos no son nada productivos, se haga lo que se haga se le va a morir.” Sin embargo, lejos de rendirse, sus padres decidieron apoyarlo para que viviera una vida plena y feliz.
A los seis años, Sinuhe Ayala descubrió su amor por el baile, especialmente el tradicional torito de petate. Desde los 14 años, sus padres comenzaron a respaldarlo en esta pasión, dando vida al Toro Monarca Down, un proyecto familiar que promueve la inclusión en las danzas tradicionales.
Este toro inclusivo ha recorrido diversos municipios de Michoacán, como Uruapan, Opopeo, Zacapu y Pátzcuaro, además de presentarse en asilos y eventos especiales, incluso junto a los tradicionales curpites.
La familia también comparte la tradición: su prima, nacida prematura a los seis meses y con complicaciones de salud, se ha convertido en la maringuía oficial del Toro Monarca Down, contagiando alegría con su participación.
Para facilitar su participación, su familia ha adaptado los toros para que él pueda maniobrarlos con mayor facilidad. En su colección, Sinuhé guarda penachos, toros y vestimentas, muchas de ellas donadas y adaptadas por sus propios padres para facilitar su uso.
Durante los eventos, Sinuhe suele caracterizarse de apache, acompañando la danza de su padre, quien baila el toro. Además del torito de petate, Sinuhé forma parte del Grupo Colibríes de la Casa de la Cultura, donde baila danza folklórica.
Otra de sus actividades favoritas es asistir al circo. Con su pasión y dedicación, Sinuhé no solo rompe estigmas, sino que también demuestra que, con amor y apoyo, es posible alcanzar los sueños, dejando una huella y alegría en cada baile.