Advierten que habrá daños ambientales por causa de la planta
Las comunidades indígenas Mayo-Yoreme de la región del norte de Sinaloa permanecen firmes en la muestra de su descontento ante lo que ellos ven como la crónica de un ecocidio anunciado; la construcción de una planta de amoniaco en la Bahía de Ohuira, en Topolobampo, que pretende producir unas 2 mil 200 toneladas de este gas por cada jornada de actividades.
Ante esto, activistas indígenas que han luchado contra las amenazas medioambientales desde hace más de 10 años, se han pronunciado en contra de lo que pretende la empresa Gas y Petroquímica de Occidente, filial de la firma alemana Proman, que también busca exportar hasta el 25% de la producción y utilizar el resto en el mercado nacional.
Incluso previo a que la planta esté lista y comience a operar, pescadores de la zona han denunciado que el ruido que genera la maquinaria instalada en la zona ha provocado la disminución de la pesca.
En la manifestación de impacto ambiental de la empresa, se declaró que se van a utilizar hasta 17 mil 520 millones de litros del vital líquido cada año para mantener frío al amoniaco y que no se evapore. El agua, que sería tomada de la bahía, sería descargada de vuelta con hasta 3 grados más de temperatura.
Lo anterior por supuesto podría alterar el comportamiento y las condiciones de la zona, lo que se a su vez podría implicar un problema para la fauna local.
También factores como el nivel de salinidad del agua, la generación de ruido y liberación de gases amenazan la integridad del ecosistema, como lo han denunciado los pescadores.
La empresa asegura que estará apegada a protocolos internacionales de seguridad, pero esto no convence a los pobladores de la zona, quienes insisten en que se eche para atrás el proyecto.
Salta a la vista que un proyecto como este avance con tanta libertad cuando apenas en el año en que la presidenta Claudia Sheinbaum llegó al poder, se le vio precisamente en las orillas de la bahía de Topolobampo hablando de “la maravilla natural” que representa.
Esta polémica se suma a la problemática de hace apenas unas semanas, con el megaproyecto de Royal Caribbean en Quintana Roo, que planteaba un super parque acuático que finalmente quedó cancelado, al menos hasta que los jueces tomen una resolución final.