El regreso a clases en México ya no solo implica emoción, también representa un fuerte golpe a la economía familiar.
En 2025, de acuerdo con la ANPEC, el gasto promedio por estudiante asciende hasta los 10 mil 916 pesos, considerando útiles, uniformes, calzado, cuotas escolares y artículos de limpieza. Solo la lista de útiles alcanza los 3 mil 386 pesos, mientras que los uniformes y zapatos superan los 4 mil 400 pesos.
Lo que costaba antes y lo que cuesta hoy
Hace apenas diez años, en 2015, el panorama era muy distinto. La lista básica de útiles autorizada por la SEP costaba entre 386 y 614 pesos. Un cuaderno de 100 hojas valía entre 10 y 15 pesos, un lápiz 11 pesos, un diccionario 23 a 60 pesos y una calculadora básica apenas rondaba los 25 a 32 pesos.
Hoy, esos mismos artículos superan varias decenas o incluso cientos de pesos cada uno, lo que significa que el gasto escolar se multiplicó por más de diez en una década.
El costo oculto de estudiar
El problema ya no es solo la inflación en los útiles, sino que la planeación educativa no contempla los costos reales que enfrentan los padres.
La SEP publica listas “básicas” que en la práctica quedan cortas, pues las escuelas solicitan guías adicionales, mochilas de mayor costo e incluso artículos de limpieza que elevan el gasto final.
Educación: ¿derecho o privilegio?
La pregunta es inevitable: ¿cómo garantizar que ningún estudiante quede fuera por falta de recursos?
La educación debe ser un derecho accesible, no un lujo que ponga en aprietos financieros a miles de familias.
Porque una ciudad educada no se mide en cuántos alumnos regresan a clases… sino en cuántos pueden hacerlo sin endeudar a su familia.