Aguascalientes fue sede de la 7.ª Reunión de Formación Dual en Bachillerato y la Feria Regional de Educación Dual: Buenas Prácticas que Transforman, dos eventos que reunieron a más de 400 estudiantes, 50 empresas y representantes de 39 instituciones educativas de siete estados del país. El objetivo: seguir impulsando un modelo educativo que vincule el aprendizaje en el aula con la experiencia laboral real.
El modelo de educación dual ha sido señalado como una alternativa viable para mejorar la preparación de los jóvenes y facilitar su transición al mercado laboral. Sin embargo, aunque las intenciones son claras, aún existen retos importantes que deben abordarse para que esta estrategia realmente transforme el panorama educativo.
Durante el encuentro se compartieron casos de éxito, buenas prácticas e ideas para reforzar este esquema. Empresas e instituciones académicas coincidieron en que la colaboración entre ambos sectores es clave para que los estudiantes adquieran no solo conocimientos, sino también habilidades prácticas alineadas con las demandas del mundo laboral actual.

A pesar del entusiasmo, varios expertos también destacaron la necesidad de mayor seguimiento institucional, una mejor regulación del modelo, y más incentivos para las empresas, especialmente las pequeñas y medianas, que enfrentan dificultades para incorporar estudiantes en formación.
“No basta con que existan acuerdos; necesitamos estructuras más sólidas que aseguren que los jóvenes no solo sean mano de obra barata, sino que realmente estén aprendiendo y creciendo dentro de las empresas”, mencionó uno de los docentes participantes.
Otro punto crítico es la falta de difusión entre estudiantes, padres de familia y comunidades educativas, lo que impide que más jóvenes conozcan las ventajas de la formación dual. Además, el modelo aún tiene una cobertura limitada, con predominancia en sectores industriales, dejando fuera otras áreas profesionales que también podrían beneficiarse.
Aguascalientes tiene el potencial de ser punta de lanza en este tipo de estrategias, pero para lograrlo se requiere más que foros y eventos: se necesita una apuesta sostenida, evaluación constante, diálogo con el sector productivo, y un compromiso real para evitar que la educación dual se convierta en una tendencia sin fondo.
Sin embargo, este tipo de encuentros son un paso positivo, al abrir espacios para el diálogo, la crítica y la construcción de alianzas. El reto ahora está en que las buenas intenciones se traduzcan en políticas efectivas que realmente impacten en la vida de las y los estudiantes.