#OpinionDr.ArturoArgenteVillarreal
Escuela de Ciencias Sociales y Gobierno
Tec de Monterrey, Campus Toluca.
A partir de 1 de diciembre del 2018, las conferencias de prensa de las 7 de la mañana, se han adueñado de una realidad con tinte subjetivos y se ha convertido en la política del espectáculo donde se argumenta, algunas veces de manera grotesca y sin tener sustento alguno, contra los diversos adversarios políticos del actual sistema.
En tiempos electorales, la oposición ha acusado al Presidente de maquillar a las conferencias mañaneras con tintes de transparencia y rendición de cuentas cuando en realidad, es más un espacio de encuentro político donde los críticos del sistema son parte del antagonismo que no es aceptado por la presente administración. Así ha sucedido en países como Brasil, Estados Unidos y El Salvador donde la confrontación constante es parte del discurso diario y que demuestra una exclusiva interpretación que el Presidente hace sobre lo que él considera justo o Injusto en la actualidad.
Desafortunadamente, y debido al accidente de la “Linea 12”, la popularidad de AMLO ha venido cayendo. Actualmente, hay una disociación entre el Presidente y su administración donde él ha adoptado un papel de héroe providencial que cumple con una misión superior qué va más allá de hacer crecer la economía, atender la inseguridad, disminuir el desempleo o hacerle frente de manera eficaz a la pandemia.
La mayoría del tiempo la ha dedicado a representar a un pueblo victimizado que ha sufrido por muchas décadas el abuso de la clase alta y que los ha etiquetado en su discurso con los términos de “fifís” y “conservadores”; así como la “mafia del poder”.
Esta narrativa ha resultado diferente y creíble para esta mayoría que apoya al Presidente de manera incondicional y que le permite actuar y proceder más allá de los límites constitucionales que contemplan sus facultades como titular del ejecutivo. Es así como el Presidente se vuelve el narrador exclusivo de la realidad mexicana donde él es el único autorizado para manejar una verdad que no concuerda con la crudeza que se vive en este país.
Sin duda, el populismo es una forma de hacer política basada en un relato y un discurso que tienen pacto con la gente y por eso se desprende esta necesidad de estar permanente conectado con sus seguidores en las conferencias mañaneras cómo lo hacía Trump con sus tweets y Hugo Chávez con sus programas de radio en Venezuela. El populismo es una derivación de la demagogia que ha resultado muy exitosa para ganar votos y la atención del electorado.
Estamos en tiempos electorales y la moneda está en el aire. Todavía no se sabe si la 4ta. transformación va a tener éxito. El 6 de junio será un día clave para saber si el esfuerzo realizado por el Presidente rendirá frutos y se sabrá con certeza el rumbo que seguirá este país.