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En Pichátaro, Carmen y otras mujeres preservan la tradición purépecha de la medicina ancestral

por Jannia L. Serriteño

En la comunidad de Pichátaro, en Michoacán, a través de las plantas medicinales un grupo de mujeres preserva los conocimientos ancestrales del pueblo purépecha, una de ellas es María del Carmen Zacarías Hernández.

En entrevista Carmen relata que fue hasta hace apenas 20 años cuando un grupo de personas llegó a su pueblo para ofrecer a las mujeres conservar el legado de las platas medicinales.

En aquel tiempo, muchas se vieron interesadas, pero varias no pudieron continuar debido a que el aprendizaje requería de tiempo y los varones alegaban “que hacían falta en las labores de la casa”.

“A la comunidad fue gente de fuera a enseñarnos allí en la clínica, donde éramos muchas gentes, pues sí se emocionaban y todo eso, nomás que a veces no nos dejaban, ya los esposos no nos dejaban ir tan seguido”.

Así pasaron los años y luego de aprender la elaboración de pomadas medicinales, combinó lo aprendido con la aplicación de masajes, lo que la llevó a ser una reconocida “sobandera” de la región y a tener su propia botica.

A pesar de que no sabe leer ni escribir, también capacitó a otras mujeres de comunidades aledañas a hacer uso de las platas para fines medicinales.

Sobre la elaboración comparte que utiliza vaselina, las plantas recién cortadas que hierve, muelen, cuela y deja reposar para obtener la mezcla.

Sus pomadas, ofertadas en 50 pesos se utilizan para tratar diversas dolencias, como inflamación, dolores musculares, cólicos menstruales, tos y problemas de piel, y son distribuidas incluso en otros municipios.

“Nosotros cocemos toda esa vaselina con las plantas, que son de diferentes plantas, lo que es para dolores musculares, el dolor de cabeza, el pino, de árnica, diferente, eso es lo que nosotros elaboramos”.

A lo largo de los meses paisanos también aprovechan su estadía en tierras michoacanas para asistir a su casa, donde en una cama, utiliza sus manos y ungüentos para curar dolores del cuerpo humano.

“Llegan de Estados Unidos, de San Isidro, cuando van a la fiesta, de Zacapu, Zamora, de ahí del lago de Pátzcuaro, Jarácuaro, gente de la Mojonera, San Isidro. Ya me conocen, también van de Angahuan y Uruapan”.

Las personas que deseen sus servicios la pueden encontrar en la calle principal de Pichátaro con número 161, preguntando incluso a los habitantes del pueblo como “La señora Carmen, la que es soba”.

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