Aunque una persona vacunada puede llegar a infectarse, lo hará de forma asintomática o leve, reduciendo considerablemente el riesgo de complicaciones graves
Atenea Rojas
Luego de que el país había sido certificado como libre del sarampión en 2016 por la Organización Mundial de la Salud (OMS), con México atraviesa un momento delicado frente al brote de sarampión, al contabilizar 7 mil 131 casos confirmados a nivel nacional, una cifra que enciende las alertas sanitarias, así lo advirtió el doctor Alejandro Acevedo, médico general con experiencia en atención familiar.
Durante una entrevista para el programa radial A BUENA HORA, el especialista explicó que, aunque en un inicio los casos se consideraban importados, actualmente ya se registran brotes activos, lo que incrementa el riesgo de propagación y podría derivar en una emergencia de mayor escala si no se toman medidas oportunas.
En este marco, el doctor Acevedo subrayó que el virus del sarampión es más contagioso que el COVID-19 y la influenza, ya que puede permanecer activo hasta dos horas en el ambiente después de que una persona enferma abandona un espacio cerrado. Su transmisión es respiratoria, lo que facilita el contagio en lugares concurridos o poco ventilados.
Entre las principales recomendaciones destacó evitar espacios cerrados, reducir el contacto con personas con síntomas y aislar de inmediato a quienes presenten signos compatibles con la enfermedad.
Síntomas de alerta
El sarampión inicia con síntomas similares a una gripe: fiebre, malestar general, pérdida del apetito, tos y conjuntivitis. Posteriormente aparece el exantema maculopapular, caracterizado por manchas rojas elevadas, que comienzan en la cabeza y descienden por el cuerpo, incluso hasta palmas de manos y plantas de los pies. Uno de los signos más característicos son las manchas de Koplik, pequeñas lesiones blanquecinas o rojizas en el interior de la boca, consideradas patognomónicas del sarampión.
Por lo anterior, el especialista fue enfático: la vacunación es la principal medida para contener el brote. Aunque una persona vacunada puede llegar a infectarse, lo hará de forma asintomática o leve, reduciendo considerablemente el riesgo de complicaciones graves como neumonía o encefalitis.
La vacuna se aplica de manera regular a los 12–14 meses de edad, con un refuerzo entre los 4 y 6 años. En el caso de adultos con duda sobre su esquema, personal médico, docentes o personas expuestas, sí es posible aplicar una dosis de refuerzo.
Tratamiento y población de riesgo
Actualmente no existe un tratamiento específico contra el sarampión; el manejo es sintomático, enfocado en controlar la fiebre y el malestar general. El médico advirtió que no debe utilizarse aspirina en enfermedades virales febriles, ya que puede provocar complicaciones graves.
El periodo de evolución de la enfermedad puede extenderse hasta 21 días, y los grupos más vulnerables son niños menores de cinco años, adultos mayores y personas inmunodeprimidas, como pacientes con VIH.
Finalmente, el doctor Alejandro Acevedo hizo un llamado a la población a estar atenta a cualquier cuadro de fiebre acompañado de ronchas, acudir de inmediato al médico y reforzar la cobertura de vacunación, como la estrategia más eficaz para evitar que el brote se salga de control.