La recaudación del ISR disminuyó 6.0% en términos reales, al pasar de 1.82 billones de pesos a 1.78 billones de pesos, mientras que el saldo de la deuda pública aumentó en un billón de pesos en comparación entre 2025 y 2026
Atenea Rojas
La evolución de las finanzas públicas durante 2026 muestra un contraste con el discurso oficial sobre la fortaleza económica del país, al registrar una disminución en la recaudación del Impuesto Sobre la Renta (ISR), un incremento en la deuda pública, un mayor gasto corriente y una caída en la inversión física del gobierno.
De acuerdo con el balance financiero, la recaudación del ISR disminuyó 6.0% en términos reales, al pasar de 1.82 billones de pesos a 1.78 billones de pesos, mientras que el saldo de la deuda pública aumentó en un billón de pesos en comparación entre enero a julio de 2025 y el mismo periodo de 2026.
En contraste, el gasto en servicios personales, que comprende principalmente salarios y prestaciones de los servidores públicos, registró un incremento real de 7.3%, reflejando una mayor presión del gasto corriente sobre las finanzas gubernamentales.
Uno de los rubros con mayor retroceso fue la inversión pública física, es decir, los recursos destinados a infraestructura y obra ejecutada directamente por el gobierno, que presentó una caída de 19.5% en comparación con el mismo periodo del año anterior. La reducción impacta proyectos de infraestructura considerados estratégicos para impulsar el crecimiento económico.
Especialistas han advertido que la combinación de una menor recaudación, un mayor endeudamiento y la reducción de la inversión limita el margen de maniobra de las finanzas públicas. Además, señalan que el crecimiento del gasto comprometido —como pensiones, participaciones y servicio de la deuda— reduce los recursos disponibles para infraestructura, salud, educación y otros programas de inversión.
En este contexto, el Gobierno federal sostiene que la economía mantiene bases sólidas y ha defendido su estrategia de gasto social e inversión. Sin embargo, analistas consideran que la desaceleración de los ingresos tributarios y la disminución de la inversión pública representan retos importantes de cara a la discusión del próximo Paquete Económico y a la sostenibilidad de las finanzas públicas.