Más de 300 sucursales suspendieron operaciones ante denuncias de violaciones al contrato colectivo, mientras la institución garantiza la seguridad de los bienes empeñados y ofrece alternativas de pago en línea.
El Sindicato Nacional de Trabajadores del Nacional Monte de Piedad dio por estallada la huelga en más de 300 sucursales de la institución, luego de que no fructificaran las negociaciones entre los empleados y la administración.
Los representantes del gremio acusaron a la dirección de incurrir en “violaciones sistemáticas” al Contrato Colectivo de Trabajo, así como prácticas de acoso institucional, despidos injustificados y la disminución de prestaciones consolidadas. Afirmaron que estos agravios se han ido acumulando durante los últimos años y que la cláusula de confianza empleada por la institución ha sido usada para intentar modificar las condiciones laborales sin consenso.
Como consecuencia del paro, el Nacional Monte de Piedad anunció la suspensión temporal de todos sus servicios presenciales, pero aseguró que los bienes empeñados se encuentran correctamente inventariados, asegurados y resguardados en sus bóvedas. Desde la institución también se informó que los clientes podrán efectuar pagos pendientes mediante plataformas digitales como su sitio web, la aplicación Mi Monte, bancos (como Banamex), tiendas de conveniencia (como Oxxo) o por transferencia SPEI.
Para mitigar los efectos del paro sobre los usuarios, se extendieron los plazos para el pago de empeños, se ofreció un refrendo adicional y se condonarán comisiones por custodia mientras dure la huelga.
Ante la situación, la Secretaría del Trabajo y Previsión Social hizo un llamado urgente a ambas partes para reanudar el diálogo y encontrar una solución lo antes posible, subrayando que hasta el 30 de septiembre los desacuerdos persistían en torno al cumplimiento integral del Contrato Colectivo.
Este nuevo estallido no es inédito en la historia del Monte de Piedad: en febrero de 2024 ya se registró una huelga nacional motivada por causas similares, que mantuvo cerradas cientos de sucursales durante varias semanas hasta lograr un acuerdo temporal. Ahora, el país observa si este paro podrá resolverse con prontitud o desembocará en un conflicto prolongado que afecte tanto a los trabajadores como a millones de clientes que dependen de sus servicios.