El Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) anunciaron un cambio relevante en la organización de las jornadas médicas en hospitales públicos: se fija un límite máximo de 24 horas continuas para residentes e internos y se establece un descanso obligatorio e irrenunciable posterior a la guardia.
Durante décadas, las llamadas “posguardias” implicaron que médicos en formación permanecieran laborando incluso después de haber cumplido extensas jornadas, una práctica que generó debate por sus implicaciones en la salud física y emocional del personal.
Con esta medida, las instituciones buscan homologar criterios de trabajo, fortalecer condiciones laborales y priorizar la seguridad tanto del personal médico como de los pacientes. El descanso posterior a la guardia será obligatorio y no podrá ser sustituido ni condicionado.
Especialistas en salud laboral han señalado que jornadas excesivas pueden impactar el rendimiento clínico, la toma de decisiones y el bienestar mental del personal en formación. Por ello, la actualización de lineamientos se interpreta como un paso hacia esquemas más sostenibles dentro del sistema hospitalario.
El ajuste marca un cambio en la cultura organizacional del sector salud público, al reconocer la importancia del equilibrio entre formación médica rigurosa y condiciones dignas de trabajo.