El ministro de Seguridad Nacional calificó de “terroristas” a los participantes, mientras estos respondían con consignas en apoyo a Palestina y esperan su deportación.
Más de 400 activistas internacionales que formaban parte de la Flotilla Global Sumud fueron detenidos por las autoridades israelíes tras ser interceptados en altamar. El ministro de Seguridad Nacional, presente durante la operación, desató controversia al calificar públicamente a los detenidos como “terroristas”, afirmando que no tenían intenciones humanitarias, sino que pretendían respaldar a grupos armados en Gaza.
Los activistas, que respondieron con cánticos como “Palestina libre”, fueron posteriormente trasladados a la prisión de Saharonim, ubicada en el desierto del Neguev, donde permanecen bajo custodia mientras se define su situación legal. Se espera que la mayoría sea deportada en los próximos días, aunque aquellos que se nieguen a firmar una salida voluntaria podrían enfrentar procedimientos judiciales más prolongados.
La detención masiva ha sido duramente cuestionada por organizaciones civiles y grupos de derechos humanos, que ven en el operativo una represión a la protesta pacífica y una criminalización de la solidaridad internacional. Desde el gobierno israelí, en cambio, se insiste en que las acciones de la flotilla representan una amenaza a la seguridad, al intentar vulnerar el bloqueo marítimo impuesto sobre Gaza.
El caso reaviva el debate sobre los límites de la ayuda internacional en zonas de conflicto y la respuesta del Estado israelí frente a iniciativas que cuestionan su política hacia los territorios palestinos. La situación de los detenidos y su tratamiento en prisión será seguida de cerca por la comunidad internacional en los próximos días.