Escondida en Marruecos, existe una biblioteca con casi mil 200 años de antigüedad
Uno apenas percibe su oscura puerta de madera tallada en el mismo lugar donde se halla, la plaza de los herreros, donde artesanos atareados repujan el cobre a mano, en medio de un ruido ensordecedor y bajo la mirada fascinada de los turistas.
Una vez atravesado el umbral, una primera escalera de cerámica jaspeada en verde y azul –el famoso azul de Fez– cautiva la mirada y deja adivinar lo que vendrá después.
La biblioteca Al-Qarawiyyin, a menudo presentada como la más antigua del mundo, como salida de un cuento de Jorge Luis Borges, reabre tras varios años de restauración. De momento no está abierta al público y sólo es accesible a los investigadores y a algún afortunado periodista.
Al-Qarawiyyin, que alojaba una mezquita y una universidad, fue fundada en 859 por una mujer, Fátima Al-Fihri, hija de un rico mercader, llegada a Fez bajo el reino de la dinastía idrisí
Morada de la sabiduría
Esta “morada de la ciencia y la sabiduría” se convirtió en uno de los centros intelectuales del mundo árabe. Tratados de ciencias islámicas, de astronomía, de derecho y de medicina le fueron legados a lo largo de los siglos por sabios, sultanes y princesas.
La mezquita de belleza deslumbrante sigue allí, pero la universidad se ha mudado a locales modernos. La actual biblioteca, adyacente a la mezquita bajo un mismo techo de tejas color esmeralda, fue edificada por el sultán benimerín Abu Inan en el siglo XIV. Fue renovada en profundidad en 1940 por Mohamed V, padre del actual rey de Marruecos.