Acaxochitlán, Hidalgo.- La tala clandestina es el principal delito que se registra dentro del municipio de Acaxochitlán, en algunos casos siendo defendidos por vecinos de las comunidades implicadas en el tema cuando se llevan a cabo operativos por parte tanto de la policía municipal y estatal, fuerzas federales y el Ejército Mexicano para inhibir la situación.
Lo anterior fue señalado por el alcalde Erik Carbajal Romo, siendo respaldado en sus declaraciones por Uriel de Jesús Moreno Castro, comisario general de la Agencia de Seguridad del Estado de Hidalgo (ASEH), coincidiendo ambos que además de ser la tala clandestina un delito, representa un daño importante al medio ambiente.
La Mesa, Los Reyes, Zacacuautla, Santa Ana Tzacuala, San Francisco, San Juan, son algunas de las comunidades donde se tiene el mayor registro de zonas boscosas con mayor cantidad de tala clandestina, donde a su vez se han registrado agresiones hacia los elementos policiacos y castrenses.
Incluso en meses recientes, personas provenientes de algunas de dichas comunidades realizaron protesta frente a presidencia municipal, exigiendo la renuncia de los mandos policiacos, alegando que estos no les permitían llevar a cabo la tala, en la mayoría de los casos detectada como clandestina o no autorizada.
Carbajal Romo no aceptó las exigencias de los inconformes, ofreciendo a estos la oportunidad de regularizar su situación legal respecto a la tala, pero sin que se presentara persona alguna para llevar a cabo dicho trámite.
Por su parte, Moreno Castro también señaló que no habrá presión o intimidación que sirva para que los elementos policiacos lleven a cabo el combate a la tala clandestina, aunque expresó preocupación de que las agresiones hacia estos puedan incrementar en niveles de intensidad.
El mando consideró que el trabajo que se pueda llevar a cabo entre las corporaciones policiacas de los tres órdenes de gobierno seguirá siendo útil para detener la incidencia de tala clandestina, así como para impedir que exista una “defensa vecinal” hacia presuntos delincuentes.
Por Daniel Martínez Martínez