La productora Martha Orozco señaló que fue un gran reto el trabajar en la producción de “La hija de todas las rabias”, porque, aunque se filmó en Nicaragua, hubo una colaboración constante con México y otros países
La directora de “La hija de todas las rabias”, Laura Bauhmeister, que calificó a Morelia como su segunda casa, agradeció la oportunidad de presentar esta película en el Festival Internacional de Cine de dicha ciudad, al tiempo que reconoció el excelente trabajo realizado por todo su equipo ya que, de no ser por este, la realización del filme habría sido sencillamente imposible.
Por su parte, la productora Martha Orozco señaló que fue un gran reto el trabajar en la producción de “La hija de todas las rabias”, porque, aunque se filmó en Nicaragua, hubo una colaboración constante con México y otros países como España, Francia, Holanda y demás.
Justamente en relación a esa globalidad presente, se hizo necesario en gran medida por temas de presupuesto, pero, además, cada país involucrado tuvo cierta influencia por su visión particular del cine y de cómo debe hacerse. En la parte creativa, cada una de las 6 naciones participantes hizo su propia aportación, como Francia con la música, Alemania-Holanda con la fotografía, Guatemala y Costa Rica en partes técnicas, entre otras cuestiones. En esencia, todas las involucradas coinciden en que no había otra manera de hacer realidad el largometraje.
Con respecto a la fotografía, la directora de ese apartado, Tereza Kuhn, comentó que se hicieron muchas tomas con cámara en mano, e incluso secuencias completas con este modo de grabación, así como algunos cambios a cámara estática, con el fin de darle libertad de movimiento a la protagonista, que finalmente es una niña y que de alguna manera esperaban transmitir esa sensación de libertad por medio de secuencias en las que el movimiento de la cámara no presentara ningún tipo de restricción.