Por: Jessica González
La construcción del Segundo Anillo Periférico amenaza el agua, el sustento y la vida comunitaria en zonas rurales.
Habitantes de diversas comunidades en las cercanías de la salida a Pátzcuaro y salida a Quiroga alzaron la voz ante las múltiples afectaciones que ha traído la construcción del Segundo Anillo Periférico. Denuncian que, aunque están dispuestos al diálogo y no se oponen al desarrollo, exigen respeto a su entorno, sus derechos y su forma de vida.
Uno de los principales reclamos es la afectación al abastecimiento de agua potable. Las obras han alterado las bajadas naturales de agua del cerro que alimentan los pozos comunitarios, y los caminos habilitados solo dejaron un paso angosto para el escurrimiento. Las detonaciones cercanas han puesto en riesgo la integridad de los pozos, y la colocación del puente sobre el tubo, sin accesos adecuados, amenaza con dejar sin agua a poblaciones enteras si se fractura o bloquea.
También se reportan afectaciones al ganado —principal sustento de varias familias—, la flora y la fauna local. Además, los caminos que conectaban a la autopista y al manantial de La Mintzita y a la plaza San Nicolás han sido bloqueados o desviados sin planeación:
“Los pagos están pendientes, están mal pagados. Otra afectación muy grande es con nuestros pozos de agua, con la flora, con la fauna y el modo de vivir de las personas que ahí estamos.”, afirmaron vecinos preocupados por los riesgos de inundación e infecciones, ya que un canal de aguas negras fue tapado justo antes de la temporada de lluvias, afectando a primarias, secundarias, un CAM y un kinder.
Los pobladores también acusan a las autoridades de cancelar reuniones previamente pactadas. Afirman que la Secretaría de Gobierno ha evitado entablar un diálogo real y que el gobernador, lejos de atender sus necesidades, se ha limitado a “tomarse la foto” en la obra.
Los afectados señalaron que si no se atienden sus demandas en el corto plazo, viajarán a la Ciudad de México para interponer una demanda formal. “Necesitamos que nos escuchen y que se unan a nosotros ”, concluyeron.