Ambos países acuerdan destinar 693 millones de dólares a infraestructura y conservación del agua en zonas fronterizas, en el marco del Tratado de 1944.
Este viernes 25 de julio de 2025, los gobiernos de México y Estados Unidos anunciaron un histórico acuerdo binacional para enfrentar la crisis hídrica en la región fronteriza, con una inversión conjunta de 693 millones de dólares. El objetivo principal del acuerdo es modernizar la infraestructura hidráulica, promover un uso más eficiente del recurso, y asegurar el cumplimiento del Tratado de Aguas de 1944, que rige el reparto de los ríos Bravo y Colorado entre ambas naciones.
El convenio incluye obras clave en presas, acueductos, redes de distribución y plantas de tratamiento de aguas residuales. Entre los proyectos destacados se encuentra la modernización de instalaciones estratégicas en el norte del país, así como intervenciones urgentes en zonas afectadas por la sequía prolongada y el agotamiento de mantos acuíferos. Además, se contempla el fortalecimiento técnico de la Comisión Internacional de Límites y Aguas (CILA), responsable de coordinar las acciones bilaterales en materia hídrica.
De forma adicional, dentro del paquete de acciones se integraron recursos específicos para el saneamiento y mantenimiento ambiental de playas fronterizas, incluyendo zonas críticas como Rosarito, Santa Mónica, Imperial Beach y Tijuana, que en los últimos años han sido afectadas por el vertimiento de aguas negras y la falta de infraestructura de tratamiento. Con esta inversión, se espera reducir la contaminación costera y mejorar la calidad del agua en áreas recreativas, turísticas y ecológicamente sensibles.
Autoridades de ambos países destacaron que esta inversión sin precedentes permitirá también desarrollar tecnologías para el reúso del agua, plantas desalinizadoras y esquemas comunitarios de ahorro hídrico. En paralelo, se busca remediar el rezago de México en la entrega de su cuota correspondiente al río Bravo, que actualmente se encuentra en niveles críticos, situación que había generado fricciones con sectores agrícolas del sur de Texas.
Durante el anuncio oficial, representantes del gobierno mexicano recalcaron que los fondos también beneficiarán a comunidades rurales y agrícolas en estados como Chihuahua, Coahuila, Sonora y Baja California, donde la infraestructura hidráulica requiere renovación urgente. Por su parte, funcionarios estadounidenses subrayaron que esta colaboración es esencial para proteger a ciudades fronterizas como El Paso, San Diego y Yuma, cuyo abastecimiento depende directamente de los flujos acordados.
La medida también responde a exigencias medioambientales y sociales por parte de organizaciones civiles y grupos binacionales que durante años han denunciado los impactos negativos de la contaminación en ríos y playas compartidas. La modernización de las plantas de tratamiento de Tijuana y el control del escurrimiento de aguas residuales hacia el Pacífico figuran entre las prioridades inmediatas.
Ambos países se comprometieron a publicar en las próximas semanas un calendario detallado de ejecución de obras, con mecanismos de evaluación técnica y transparencia financiera. Se espera que antes de octubre de 2025, fecha límite del ciclo actual del tratado, haya avances visibles en infraestructura y cumplimiento de metas.
Este acuerdo no solo busca garantizar el derecho humano al agua para millones de personas a ambos lados de la frontera, sino también proteger ecosistemas vulnerables y fortalecer la cooperación ambiental entre México y Estados Unidos en un contexto global cada vez más presionado por el cambio climático.