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#Municipios | Ixtlahuaca teje su propio ciclo verde: jardines polinizadores y producción de plantas transforman espacios públicos

Con composta elaborada en escuelas e invernadero municipal, el municipio impulsa un modelo de recuperación ambiental autosustentable que involucra a estudiantes y ciudadanía

Berenice León

En lugar de comprar plantas o contratar servicios externos, Ixtlahuaca ha decidido sembrar su propio futuro verde. Con un programa ambiental que integra la producción de composta escolar, la crianza de lombriz californiana y un invernadero municipal para germinar especies nativas, el gobierno local impulsa la recuperación de espacios públicos mediante jardines polinizadores.

De acuerdo con Estefanía Silva Trejo, directora de Ecología municipal, la estrategia busca no solo mejorar la imagen urbana, sino restaurar el equilibrio ecológico dentro de las zonas habitadas. “Cada jardín polinizador se convierte en un pequeño ecosistema donde abejas, colibríes, escarabajos y moscas cumplen su función natural de transportar el polen y asegurar la reproducción de las plantas. Eso garantiza la conservación de semillas locales y mejora la salud ambiental del municipio”, explicó.

Hasta ahora se han creado seis jardines piloto en planteles educativos y espacios públicos, donde alumnos participan directamente en la siembra y mantenimiento de plantas de ornato endémicas de la región.El objetivo, señaló Silva Trejo, es que la comunidad escolar adopte un rol activo en la protección de su entorno.

El programa se alimenta de la producción del invernadero municipal, donde se germinan más de 17 mil 700 plantas, además de lombriz californiana que se distribuye a las escuelas para fortalecer sus compostas. Más de 9 mil 500 ejemplares han sido entregados a vecinos y centros educativos que los destinan a áreas verdes o jardines polinizadores.

La directora destacó que el esquema funciona como un circuito autosostenible: lo que se genera en el invernadero nutre los espacios públicos y escolares, y lo que las escuelas producen regresa como abono natural.

“Buscamos que este modelo sea permanente y replicable, porque demuestra que la educación ambiental y la gestión local pueden trabajar juntas sin grandes presupuestos”, sostuvo.

Con esta dinámica, Ixtlahuaca empieza a consolidar una red de espacios verdes interconectados que fortalecen la biodiversidad urbana y devuelven funciones ecológicas a áreas antes degradadas.

El reto se recalcó; será mantener los jardines activos y evitar que la falta de recursos frene su crecimiento. Por ahora, la apuesta está en seguir cultivando conciencia: un ciclo verde que nace del trabajo local y que florece con la participación de todos los sectores.

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