Durante la primera quincena de julio de 2026 se ubicó en 3.10% a tasa anual, su nivel más bajo desde diciembre de 2020 de acuerdo con el INEGI
Atenea Rojas
La inflación en México continuó desacelerándose durante la primera quincena de julio de 2026 y se ubicó en 3.10% a tasa anual, su nivel más bajo desde diciembre de 2020, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). Con ello, el indicador se mantiene dentro del rango objetivo del Banco de México (Banxico), que es de 3% con un margen de un punto porcentual.
El Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) registró un incremento de 0.07% respecto a la quincena anterior, mientras que la inflación anual descendió desde el 3.37% observado al cierre de junio, principalmente por la disminución en los precios de frutas y verduras, especialmente del jitomate, así como por menores costos en algunos productos agropecuarios.
En contraste, la inflación subyacente, que elimina los productos con precios más volátiles y refleja la tendencia de mediano plazo, se ubicó en 3.95% anual, impulsada por el aumento en los precios de los servicios y de algunas mercancías, como el transporte aéreo, los paquetes turísticos y algunos servicios relacionados con la temporada vacacional de verano.
Advierten alzas de combustibles y servicios
Para los hogares mexicanos, la desaceleración de la inflación representa una menor presión sobre el costo de vida, ya que el ritmo al que aumentan los precios de alimentos y otros bienes básicos es más lento. Esto puede contribuir a que el poder adquisitivo del ingreso se deteriore menos y permita una mejor planeación del gasto familiar.
Sin embargo, el alivio no es uniforme, pues los servicios como transporte, turismo, educación y algunos gastos personales continúan registrando incrementos por encima de la inflación general, por lo que muchas familias seguirán enfrentando presiones en su presupuesto, especialmente durante el periodo vacacional.
Asimismo, especialistas señalaron que, aunque la inflación muestra una trayectoria favorable, aún existen riesgos que podrían modificar su comportamiento en los próximos meses, entre ellos posibles aumentos en los precios internacionales de la energía derivados de tensiones geopolíticas, así como factores climáticos que afecten la producción agrícola.