La movilización denunció el abandono institucional por parte de la Propaem, especialmente de su subprocuraduría de fauna.
Ian Arriaga
Activistas, rescatistas y defensores de los derechos de los animales marcharon desde el monumento del Águila hasta el Palacio de Gobierno del Estado de México para exigir acciones concretas contra el maltrato animal. La movilización denunció el abandono institucional por parte de la Procuraduría de Protección al Ambiente del Estado de México (Propaem), especialmente de su subprocuraduría de fauna.
Durante la protesta, los manifestantes señalaron que, pese a contar con un presupuesto de más de cinco millones de pesos, la subprocuraduría ha sido ineficiente desde su creación en 2012. “En año y medio apenas han emitido dos sanciones económicas, mientras miles de animales han sido víctimas del abandono, crueldad y venta ilegal”, denunció Fabiola Ibarra, una de las organizadoras.
Los activistas cuestionaron el hecho de que solo diez inspectores estén encargados de atender denuncias de maltrato animal en los 125 municipios del estado, lo cual consideran insuficiente y una simulación por parte de las autoridades. También acusaron a la Propaem de operar sin claridad, sin rendición de cuentas y con personal sin vocación real por la protección animal.
“Las instituciones nos dejan todo el trabajo a nosotros, los activistas. Es desgastante. Estamos exigiendo que la gobernadora Delfina Gómez cumpla su promesa de campaña: eliminar esta subprocuraduría que no funciona y decretar la creación de una Fiscalía Especializada en Delitos contra los Animales”, expresó Carla Torral, una de las participantes.
Entre las principales demandas se encuentran:
- La eliminación de la subprocuraduría de protección a la fauna de la Propaem.
- La creación inmediata de una Fiscalía Especializada que dé seguimiento penal al maltrato animal.
- Mayor coordinación con municipios, muchos de los cuales no cuentan con reglamentos ni áreas jurídicas para sancionar estas conductas.
Los activistas también denunciaron mercados como el de Tenancingo, San Bernabé y Otumba, donde la venta de animales —incluso especies silvestres— ocurre abiertamente sin que exista vigilancia ni sanciones.
“El maltrato animal no es un tema menor. Es un tema de justicia, de medio ambiente, de salud pública. Exigimos respuestas, no simulaciones”, concluyeron los manifestantes, quienes adelantaron que continuarán con nuevas estrategias de presión social hasta obtener respuestas concretas de las autoridades.
La marcha culminó con consignas en la Plaza de los Mártires, donde las y los asistentes reiteraron que los animales no son objetos ni desechos, sino seres sintientes que merecen respeto, protección y leyes que se cumplan.