- Las y los alumnos reproducen en las aulas patrones de maltrato y dominación que sufren en otros espacios, indica Lorena Irazuma García Miranda
La violencia escolar es una muestra más de la descomposición del tejido social y urge que los adultos promovamos la tolerancia, el respeto, la diversidad, sobre todo, que comprendamos y enseñemos que no es legítimo defender los derechos a golpes, maltratando, excluyendo, afirma la académica de la Facultad de Estudios Superiores (FES) Zaragoza, de la UNAM, Lorena Irazuma García Miranda con motivo del Día Internacional contra el Bullying o Acoso Escolar, que se conmemora el 2 de mayo.
Hay quienes señalan a la escuela como la responsable de esta problemática, pero en la mayoría de los casos las y los alumnos reproducen en las aulas los patrones de maltrato y dominación que sufren en otros espacios. “Los agresores aprenden a serlo en alguna parte, imitan estilos de convivencia”, asegura.
De acuerdo con la Encuesta Nacional sobre Discriminación (ENADIS) 2022, en México había 11.7 millones de personas de 12 a 17 años que asistían a la escuela. De ellos, 28 por ciento -3.3 millones de estudiantes- dijeron haber sido víctimas de acoso escolar en los últimos 12 meses.
El 55.9 por ciento reveló haber sufrido burlas o apodos que no le gustan u ofenden; 16.8 por ciento reportó que lo han obligado a hacer algo que no quiere y 29.1 por ciento señaló que le han pegado, empujado o amenazado.
Ante una situación de acoso escolar los docentes, padres de familia, y en general los adultos, deben atender tanto a la víctima como al agresor pues ambos enfrentan situaciones de riesgo, subraya Cervantes Bazán.
En la mayoría de las ocasiones se apoya a la víctima mientras que al alumno o alumna que ejerce agresión se le suspende, expulsa o segrega. “En muchas ocasiones también la está pasando mal porque proviene de un ambiente de malos tratos, donde se siente amenazado y al llegar a la escuela ejerce poder para sentirse seguro, a salvo”. dijo.