La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo condenó el asesinato del dirigente limonero Bernardo Bravo Manríquez y afirmó que su gobierno colaborará con las autoridades estatales para esclarecer el crimen y castigar a los responsables. Durante su conferencia matutina, destacó que el caso fue analizado en la reunión del gabinete de seguridad, donde Omar García Harfuch presentó un informe detallado sobre los hechos.
El cuerpo del productor, de 35 años, fue hallado sobre la carretera Apatzingán–Los Tepetates, en una zona afectada por la presencia del Cártel de Jalisco Nueva Generación. De acuerdo con los primeros reportes, habría sido secuestrado un día antes, tras ser citado para dialogar sobre las extorsiones que enfrenta el sector limonero en Tierra Caliente.
Bravo, quien encabezaba la Asociación de Citricultores del Valle de Apatzingán, había participado días antes en protestas por la caída de los precios del limón y los cobros de piso que sufren los productores. Incluso, había convocado a una nueva manifestación para el 22 de octubre, en demanda de mayor seguridad y apoyo al campo.
El asesinato del dirigente se suma a otros casos recientes de productores agrícolas víctimas de la violencia, lo que mantiene en alerta al sector y ha reavivado las exigencias de justicia en Michoacán.