Adolescentes de 13 a 17 años viajan solos porque sus familias suponen que así tendrán oportunidad de pedir asilo: Lucía Ortiz
Redacción AR
Como parte del ciclo «Dialogando conceptos clave de las Ciencias Sociales que organiza El Colegio
Mexiquense, la investigadora Lucía Cristina Ortiz Domínguez expuso la ponencia «Crecer en movimiento. Infancias migrantes», en diálogo con la historiadora Margarita Vasquez Montaño, coordinadora de Investigación, donde señaló algunos de los elementos de la complejidad del fenómeno migratorio en el contexto de la política arancelaria del presidente norteamericano Donald Trump.
En este marco, la investigadora destacó que en los flujos de población migrante proveniente de otros países a México y al Estado de México se da el hecho de que adolescentes de 13 a 17 años viajan solos, porque sus familias suponen que así tendrán oportunidad de pedir asilo, y también un aumento de la población de 0 a 12 años, lo que se traduce en un riesgo permanente de violaciones y otras formas de agresión sexual.
La estudiosa del fenómeno migratorio de extranjeros en el Estado de México, también propuso clasificar a la población migrante infantil entre la conformada por quienes han sido deportados con sus familias desde Estados Unidos, aun con doble nacionalidad, y buscan regresar a esa nación, y quienes, estando retenidos en alguna parte del país, sobre todo en la frontera sur, siguen en su propósito de cruzar la frontera con sus familias.
Ortiz Domínguez afirmó que es notoria la presencia de migrantes provenientes de Guatemala, Honduras y El Salvador, pero últimamente ha habido un incremento de niños de Venezuela, Ecuador y Colombia, así como de India y China, y en Nuevo Laredo hay africanos.
A pregunta de la historiadora Margarita Vasquez, la ponente afirmó que toda investigación es política, y fundamentó su respuesta en su práctica etnográfica -es antropóloga de origen- que la ha llevado a trabajar en albergues y a establecer lazos con los migrantes, cuyas niñas y niños, describió, aún en las
condiciones más adversas, buscan jugar, generar confianza con la gente y vivir en el presente.
A las familias las detiene el Instituto Nacional de Migración, pero a los hombres se les permite el paso, lo cual es resultado de la política xenófoba y racista de Trump, que no quiere familias ni mujeres que eventualmente pudiesen tener hijos en Estados Unidos.
Luego de decir que la situación en el Estado de México es semejante a las otras partes del país, observó que es necesario ofrecer espacios abiertos a la población migrante infantil y juvenil que permanece varada, como parques y juegos al aire libre, pero en especial educación.