Señala que los laboratorios enfrentarán costos adicionales cercanos a 10 mil millones de pesos para adecuar el etiquetado de aproximadamente 3 mil 600 millones de piezas que formarán parte de la compra consolidada
Redacción AR
La compra consolidada de medicamentos e insumos para el periodo 2027-2028, considerada una de las más grandes del país, reavivó el debate sobre el abasto de fármacos en el sistema de salud, luego de que la implementación de un nuevo etiquetado para los medicamentos destinados al sector público generara preocupaciones en la industria farmacéutica. La Cámara Nacional de la Industria Farmacéutica y de Dispositivos Médicos (CANIFARMA) advirtió que esta medida podría retrasar la producción y distribución de medicamentos si no existen condiciones claras para la contratación y entrega de pedidos.
El director general de CANIFARMA, Rafael Gual Cosío, señaló que los laboratorios enfrentarán costos adicionales cercanos a 10 mil millones de pesos para adecuar el etiquetado de aproximadamente 3 mil 600 millones de piezas que formarán parte de la compra consolidada. A ello se suma el tiempo necesario para modificar las líneas de producción, adquirir maquinaria y obtener las autorizaciones regulatorias correspondientes.
El representante de la industria explicó que el principal desafío no radica únicamente en la incorporación del nuevo sello, sino en la incertidumbre sobre los contratos de adquisición. Precisó que los laboratorios requieren una garantía de compra de al menos el 80 por ciento de su producción, ya que fabricar presentaciones exclusivas para el Gobierno implica inversiones que difícilmente pueden recuperarse si posteriormente los pedidos se reducen o cancelan.
Ante este panorama, CANIFARMA advirtió que algunas empresas podrían optar por no participar en la licitación, lo que reduciría el número de proveedores para determinadas claves de medicamentos y aumentaría el riesgo de desabasto en hospitales y centros de salud públicos.
Falta de contratos se traduciría en desabasto
La preocupación se suma a los antecedentes del proceso de compras consolidadas. En 2025, la licitación de medicamentos e insumos para el periodo 2025-2026 fue declarada nula tras detectarse irregularidades administrativas, lo que obligó al Gobierno federal a reasignar contratos mediante adjudicaciones directas para evitar afectaciones en el suministro.
En respuesta a los señalamientos de la industria, la presidenta Claudia Sheinbaum sostuvo que el nuevo sello no tiene fines propagandísticos, sino que busca impedir el robo y la reventa de medicamentos adquiridos con recursos públicos. Explicó que esta identificación permitirá distinguir los productos destinados exclusivamente al sistema público de salud y facilitar la detección de aquellos que sean comercializados de manera ilegal.
No obstante, CANIFARMA ha reiterado que comparte el objetivo de combatir el mercado ilegal de medicamentos, aunque considera indispensable que las nuevas disposiciones estén acompañadas de contratos oportunos, plazos suficientes para adaptar los procesos de producción y mayor certidumbre en las compras públicas, a fin de evitar afectaciones en el abasto de medicamentos.