Opinión de Ginarely Valencia
Ahora que México debate la regulación de las redes sociales, resulta prioritario analizar de qué manera controlar el exceso de contenidos sobre temas de salud, ya que la desinformación en este rubro circula a un ritmo alarmante, poniendo en riesgo el bienestar, e incluso, la vida de las personas.
¿Cuántas veces hemos buscado información sobre un malestar, algún medicamento o tratamiento en las redes sociales?
Estamos a un solo clic de acceder a un sinfín de contenidos que hablan sobre el tema de nuestro interés. El riesgo es que muchas veces se trata de información engañosa, carente de evidencia científica o con fines comerciales. Es una realidad, nos encontramos ante una de las mayores crisis de salud pública digital.
Pero, ¿qué nos lleva a recurrir a esta práctica de manera más frecuente?
Sin duda, la falta de seguridad social, la evidente sobrecarga del sistema de salud público y las limitaciones para acceder a una consulta médica especializada, tanto por costos como por falta de personal.
Ante el abandono institucional, muchas personas buscan alternativas para resolver sus dudas y en las redes sociales han encontrado respuestas en algunos influencers que ofrecen una voz más cercana a sus experiencias y creencias.
Los generadores de contenido emplean frases como ‘científicamente comprobado’, “determina la ciencia’ o ‘científicos descubrieron’, para ganar credibilidad pero muchas veces se trata de información falsa disfrazada de verdad científica.
Hace seis años, la Organización Mundial de la Salud acuñó el término ‘infodemia’ para referirse a la desinformación que se generó durante la pandemia de COVID-19 y sentenció que “la infodemia era más peligrosa que el propio virus”. A la distancia vemos que la enfermedad está controlada pero la información falsa invade todos los días nuestras pantallas.
Desafortunadamente en el mundo digital la confianza se construye a partir de la cercanía o la simpatía, no de la evidencia científica. Por ello, tengamos mucho cuidado cuando consultemos información de salud, así que les comparto tres señales de alerta que debemos identificar:
- Desconfíen de contenidos que tengan títulos alarmistas, basados en el miedo o que aluden a teorías de conspiración, que incluso emplean frases como “esto es lo que no quieren que sepas” o “los médicos ocultan esta cura”.
- No den credibilidad cuando ofrecen remedios rápidos, tratamientos milagrosos y que no tienen efectos secundarios.
- Duden cuando la información va ligada a la venta de productos, suplementos, suscripciones o cursos.
Todo lo que se diga en las plataformas digitales sobre el tema de la salud tendrá repercusiones en el bienestar físico y mental de las personas. Así que tenemos cuidado sobre los contenidos que consultamos.