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#Opinión | PERSPECTIVAS. LA DECISIÓN DE LA RESERVA FEDERAL DE ESTADOS UNIDOS QUE PUEDE LLEGAR A TU BOLSILLO

por Shaira Mulia

OPINIÓN DE CYNTHIA VALERIANO


El 16 de septiembre, la Reserva Federal de Estados Unidos decidió aumentar en 25 puntos base su tasa de interés de referencia, para colocarla en un rango de entre 3.75 a 4%. Fue una decisión unánime y el primer incremento de tasas en Estados Unidos desde 2023. Para una familia mexicana que esta mañana prepara el desayuno, paga una tarjeta de crédito o piensa comprar un automóvil, aquello podría parecer una noticia distante, algo que solo afecta a los banqueros centrales, operadores de Wall Street o grandes empresarios multinacionales, pero no lo es.


La tasa de interés estadounidense representa, en buena medida, el precio del dinero más importante del sistema financiero mundial y cuando cambia, modifica los incentivos para ahorrar, endeudarse e invertir; mueve capitales entre países, altera el valor de las monedas y termina afectando desde el precio de productos importados hasta las condiciones bajo las cuales una empresa mexicana decide abrir una nueva planta, es por eso que debemos de ponerle atención y entender su impacto en la economía.
Lo primero que podemos señalar es que en los últimos años, los mercados se han acostumbrado a la idea de que la gran batalla contra la inflación posterior a la pandemia estaba prácticamente ganada, esta simple pero poderosa idea, va acompañada de pronósticos de descenso de bajas en las tasas de interés que vuelven el dinero más barato.


Pero desde el año pasado, la economía mundial resintió una serie de eventos que han vuelto a presionar la inflación: El cambio en las reglas del comercio mundial encabezadas por Estados Unidos, el conflicto de Israel contra Gaza, el conflicto de Estados Unidos contra Irán y el cierre de Ormuz, el ajuste en las decisiones económicas de la Unión Europea, por mencionar algunas, han provocado que la inflación se mantenga por encima del 3% a tasa anual en Estados Unidos y en el mundo, muy lejos de las tasas meta de entre 2 y 2.5%.


La Reserva Federal reconoce el día de ayer, que el problema podría durar más de lo esperado, las nuevas proyecciones ubican la inflación en 3.7% al cierre de 2026, mientras que la inflación subyacente se estima en 3.4%. El regreso sostenido al 2% podría tardar varios años, por lo que no solo decide aumentar en esta ocasión la tasa para dejarla en un rango de entre 3.75 y 4%, sino que proyecta un eventual incremento de otro cuarto de punto al cierre de este año.


Esta decisión, claramente no gusto en la Casa Blanca, Trump no solo se ha mostrado inconforme con la decisión, sino que argumenta razones políticas de su banco central para afectar el desempeño de la economía, sobre todo cuando el consumo continúa siendo resistente, la inversión de capital permanece fuerte, la productividad avanza y el mercado laboral conserva estabilidad. En declaraciones recientes, Trump quisiera ver una tasa de 1% o menos para alentar el consumo y el crédito, claramente no sucederá en lo inmediato.


El repunte de las tensiones geopolíticas en Medio Oriente y las interrupciones potenciales en las cadenas energéticas globales han empujado el precio internacional por encima de los 100 dólares por barril, lo que se traduce en nuevas presiones inflacionarias y aunque una tasa elevada, no produce más petróleo ni abre el estrecho de Ormuz, si puede impedir que esos aumentos iniciales de precios terminen propagándose al resto de la economía.


Cuando un banco central aumenta la tasa, manda un mensaje sencillo para toda la población, “gastar resultará más caro y por ende, menos atractivo y ahorrar resulta más conveniente”. Cuando la tasa se eleva, el crédito se encarece, las empresas reconsideran algunas inversiones, las familias reducen ciertos consumos financiados con deuda y, eventualmente, la demanda pierde velocidad, es decir, se compran menos bienes y servicios lo que genera excedentes de inventarios que ajustan sus precios a la baja, de esta manera, el banco central, ayuda a contener la inflación.


La decisión estadounidense ocurre además en un entorno donde varios bancos centrales vuelven a enfrentar el mismo dilema. Australia ha aumentado tasas durante 2026; otras economías desarrolladas mantienen políticas monetarias restrictivas y tanto Europa como Reino Unido y Japón enfrentan nuevamente presiones relacionadas con inflación y energía, por lo que podríamos anticipar una nueva fase inflacionaria mundial que el Banco de México observa con cautela.


La decisión llega además en un momento políticamente sensible en Estados Unidos ya que en algunas semanas habrá elecciones legislativas, en un entorno donde inflación, precios de la energía y costo del crédito forman parte del debate público. México, por su parte, mantiene actualmente su tasa de referencia en 6.50%, lo que genera un diferencial de entre 2.50 – 2.75%, durante años una de las razones que han favorecido la demanda de activos financieros mexicanos ha sido precisamente que ofrecen mayores rendimientos que instrumentos equivalentes en Estados Unidos con un riesgo moderado, pero cuando Estados Unidos aumenta sus tasas y México mantiene las suyas, esa diferencia disminuye, lo que puede reducir la demanda de nuestra moneda y nuestros activos y afectar el tipo de cambio que de entrada, salió del rango de entre 16.90 y 17.10 para colocarse por encima de los 17.30 pesos por dólar.


Nuestra inflación general se ubicó en agosto en 3.26%, relativamente cercana al objetivo de Banco de México, pero la inflación subyacente todavía alcanzó 3.88% (la inflación del mercado interno) y la inflación de servicios 4.33%. Si Banxico redujera rápidamente sus tasas mientras la Fed continúa incrementándolas, el diferencial entre México y Estados Unidos disminuiría aún más y podría aumentar la volatilidad cambiaria.
Eso no significa que Banco de México deba copiar automáticamente cada movimiento de la Fed, pero si que su margen de maniobra es cada vez más estrecho, y ahí es donde una decisión tomada en Washington comienza a entrar en los bolsillos mexicanos.


Supongamos que una familia mexicana, tiene un crédito automotriz, saldo pendiente en tarjetas de crédito y piensa contratar una hipoteca, en el diseño de sus contratos, no se menciona la FED ni sus decisiones, pero si las tasas estadounidenses permanecen altas, Banco de México podría tener menos espacio para reducir rápidamente las tasas nacionales y mantener un costo de crédito elevado durante más tiempo. ¿cuál sería la consecuencia?, endeudarse para consumo se vuelve relativamente más costoso, liquidar deudas caras gana atractivo, comparar tasas y costo anual total antes de contratar financiamiento se vuelve todavía más importante y mantener una parte del ahorro en instrumentos que generan rendimiento adquiere mayor sentido económico que conservar recursos improductivos, lo mismo sucede con las empresas o con los gobiernos locales que buscan recursos para impulsar proyectos en sus regiones.


Quizá la principal conclusión de la decisión de ayer sea que, después de años esperando que el ciclo inflacionario terminara definitivamente, los bancos centrales vuelven a enfrentarse a petróleo caro, tensiones geopolíticas, fragmentación comercial, enormes necesidades de inversión tecnológica y economías que muestran una sorprendente capacidad para resistir tasas altas.
Y estas decisiones de los bancos que nos parece tan lejana a nuestra vida cotidiana, en realidad determina cuánto cuesta utilizar hoy el dinero que obtendremos mañana y cuánto recibimos por renunciar hoy a dinero que podremos utilizar después.
Por eso, cuando la Reserva Federal mueve su tasa apenas un cuarto de punto en Washington, el efecto puede terminar varios meses después en una hipoteca en Toluca, en el precio de una computadora importada en Guadalajara, en la inversión de una fábrica en Monterrey, en el presupuesto de un municipio o en la decisión de una familia de comprar hoy, ahorrar o esperar.
La distancia entre Wall Street y nuestra cartera es mucho menor de lo que imaginamos.

MGPP Cynthia Valeriano López
Profesora de Economía
Tec de Monterrey, Campus Toluca
cvaleriano@tec.mx

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