Por: Ramón Cabrera
Hoy mucho se habla de “Seguridad Interior”, como sinónimo de “Seguridad Pública” y algo parecido a la “Seguridad Nacional”; se trata de 3 conceptos que maneja nuestra Constitución, relacionados entre sí, pero con causas, amenazas, riesgos e inclusive actores diferentes.
Conforme a nuestras leyes, la Seguridad Nacional son “acciones destinadas … a mantener la integridad, estabilidad y permanencia del Estado Mexicano”; la Seguridad Interior es una condición que debe generar el Estado para salvaguardar la permanencia y continuidad de sus instituciones, así como el desarrollo nacional; en tanto que la Seguridad Pública es la función del Estado para “salvaguardar la integridad y derechos de las personas, así como preservar las libertades, el orden y la paz públicos”.
De ahí la importancia de ajustar nuestras leyes para que nos den claridad de cómo, con qué, y quién debe atender los riesgos de cada uno de los conceptos para prevenirlos, matizarlos y, en su caso, combatirlos.
Al respecto, mucho se ha cuestionado la Ley de Seguridad Interior que está por aprobarse en el Congreso y se han alzado voces muy escandalosas en su contra, voces que prácticamente han callado a quienes están a favor de la misma.
El argumento que utilizan puede resumirse en que: las Fuerzas Armadas saldrán a la calle; que se les está dando una licencia para matar, y que violarán Derechos Humanos.
Ante ello, yo me preguntaría:
¿Acaso no es un hecho que nuestras policías han dado muestras de infiltración por el crimen y de debilidad frente a este?
¿Acaso las Fuerzas Armadas no están ya en las calles, haciendo lo que la policía no ha podido?
¿Acaso tenemos que mantener a una Fuerza Armada que permanezca pasiva, mientras la violencia criminal nos roba nuestra tranquilidad?
¿Acaso no es necesario establecer reglas de cómo, cuándo, dónde y en qué casos, las Fuerzas Armadas deben estar en la calle?
¿Acaso debemos preferir que nuestras Fuerzas Armadas sigan actuando sin reglas, con tal de que “supuestos defensores de Derechos Humanos” tengan a la mano el argumento de la represión, para seguir viviendo de la pena y dolor de una sociedad inmersa en la violencia criminal?
Así las cosas, los invito a que me sigan en mi Twitter @ramon_cabrera y juntos comentemos lo que nos gusta y disgusta