Diversas dependencias del municipio de Tulancingo detectaron que la madrugada de este jueves, un grupo de personas que intentaba demoler una casa antigua que es catalogada por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) como edificio histórico; acción que impidieron para proceder legalmente.
Lo anterior fue confirmado por Heliodoro Romo Nájera, director de Licencias y Permisos, quien en coordinación con Seguridad Pública Municipal y Protección Civil, detectaron dicha acción.
El funcionario recordó que un acto de este tipo es considerado un agravio a nivel federal, debido a que los permisos para cualquier alteración a un edificio histórico, los concede solamente el propio INAH.
Por lo anterior, se procedió con la detención de cuatro personas para ser remitidas a barandilla y que cumplan con una sanción administrativa, mientras el municipio se deslindó de esta acción ante la delegación estatal del INAH.
El inmueble está ubicado en la calle de Morelos, entre las calles de Luis Ponce y Guerrero, en el centro de Tulancingo; donde confluyen una buena cantidad de edificios viejos, que incluso están a la venta.
“La gente piensa que como ya es el final de la administración, no estamos trabajando; sin embargo, seguimos al pendiente de las labores que nos competen hasta el último día”, subrayó Romo Nájera.
El arquitecto de profesión exhortó también a la ciudadanía, y sobre todo a los dueños de estos inmuebles catalogados y protegidos, a que acudan ante las instancias correspondientes para proceder en el derribo o modificación de dichos edificios.
Detalló que algunas de las justificaciones de quienes querían tirar el edificio, era el que “en esa casa espantan”; entre otras.
El lugar fue acordonado por elementos de Protección Civil y resguardado por elementos de Seguridad Pública.
De acuerdo al procedimiento, según Romo Nájera, se entregarán oficios ante el INAH para deslindar de esta situación al municipio, y que la dependencia federal proceda legalmente ante el agravio al patrimonio del municipio de Tulancingo.
Recordó que en todo el municipio se tienen catalogados y protegidos alrededor de 200 edificios históricos; los cuales son resguardados por la dirección de Licencias y Permisos, a petición del propio INAH.
Finalmente, reconoció que los dueños de estos inmuebles prefieren que los mismos se vayan cayendo con el paso del tiempo, con la intención de darle otro uso de suelo una vez que ya no existan.
Además, dijo que esta indiferencia por parte de la ciudadanía se debe también a que las autoridades, tanto locales como federales, otorgan pocos incentivos a los dueños para buscar preservar este patrimonio; aunque también pasa por un tema cultural y de respeto.