Con una lluvia, recibió Puebla el cierre de campaña de López Obrador, sin embargo, Tláloc cerró la llave durante el acto del tabasqueño para volverla a abrir a su salida a Tlaxcala.
Arturo Cravioto
Dice la historia que cuando el general Zaragoza enfrentó a una de las divisiones del Ejército más poderoso del mundo llovió a cántaros, lo cual facilitó la pelea contra la primera avanzada de la invasión francesa; igual pasó 156 años y unos meses después con la llegada de López Obrador a su cierre de campaña en Puebla.
Y ese fue el emblema de su última gira de camapaña como candidato a Puebla, usado por los morenistas como consigna para colorear la visita de su jefe máximo.
Incluso las candidatas Nancy de la Sierra y Nay Salvatori, sacaron sus tablas de animadoras para “prender” a las miles de personas que se dieron cita a la Plaza Cívica de la Victoria: “hasta el clima está con López Obrador” gritaron a garganta desgarrada a la llegada de su candidato presidencial.
Y sí, la lluvia y las oscuras nubes que la provocaron se disiparon para dejar que los rayos del sol se abrieran paso para dar luz y calor a las miles de personas durante el acto de cierre de campaña de Andrés Manuel López Obrador, justo la hora y media que duró el acto para que, una vez terminado, lloviera nuevamente a cántaros.
Y esa fue la metáfora que aprovecharon Miguel Barbosa, candidato a Casa Puebla y Claudia Rivera, candidata a la presidencia municipal de la capital, para darle color a la visita de Andrés Manuel.
La lluvia de la batalla que “llenó de gloria las armas de México” contra la monarquía fue el emblema de una nueva lucha, ahora contra “la monarquía morenovallista”, aseveró Miguel Barbosa:
“El 5 de Mayo de 1962, también llovió, venía el Ejército más fuerte del mundo, los franceses de Napoleón III, como antesala de traer a Maximiliano y a Carlota como emperadores; hoy 100 mil gentes reunidas acá, le decimos a Rafael Maximiliano Moreno Valle de Habsurgo y Carlota Martha Erika Moreno Valle que no les vamos a permitir seguir instalando su monarquía”.
Y justamente esa lluvia, metáfora antimonarquica y antirreeleccionista, también bañó el discurso de López Obrador, quien esta vez no llegó a Puebla tan feliz como en ocasiones pasadas.
Con el trago amargo de un acto de cierre previo en Veracruz (donde bloqueos carreteros y el partido de la Selección Mexicana en el Munidal de Rusia, inhibieron el arribo de militantes a su mítin), llegó el Tabasqueño a la Plaza de la Victoria a advertir que, de ganar la presidencia, su primera acción será promover una iniciativa para que los delitos electorales sean tipificados como graves y con penas de cárcel.
“Es una iniciativa de Ley para convertir los actos de fraude electoral en delito grave, que el que compre votos y use el presupuesto para favorecer a partidos y candidatos vaya a la cárcel, sin derecho a fianza”, aseveró el Tabasqueño al reiterar previamente que promoverá medidas para fortalecer la democracia en el país.
Al final del mítin, después de que el tabasqueño bajara del templete, se despidiera de mano de sus simpatizantes, repartiera abrazos, palmadas y selfies, abordó su Suburban blanca con dirección a su cierre en Tlaxcala, para que unos cuantos minutos después, se soltara una tormenta que incluso propició inundaciones y encharcamientos en las colonias aledañas a la zona histórica de Los Fuertes.
Gran parte de los miles de asistentes abarrotaron a los vendedores de sombrillas, impermeables y plásticos para protegerse del agua.
Otros, los de mejor suerte, pudieron abordar los automóviles, camionetas y camiones para trasladarse a su lugar de origen, mientras el grueso de la asistencia, tuvo que resguardarse bajo los árboles o en las áreas techadas del Auditorio de la Reforma y el Planetario.