Mientras que por un lado se observa desarrollo y el crecimiento, para algunos desmedido de una ciudad como es Morelia, hay otros para quienes la situación es completamente diferente.
El gobierno del morenista Alfredo Ramírez Bedolla celebra y presume la construcción de nuevas carreteras que permitirán que la capital michoacana esté mejor conectada, y que, sin ninguna duda, abrirán la puerta para la construcción de más y más unidades habitacionales, negocios de todo tipo y en general, la expansión del territorio urbanizado.
No obstante, mientras todo eso ocurre, hay otro grupo de personas que no ve la construcción de nuevas vialidades como la bendición que algunos venden, sino más bien como la fuente de nuevos problemas que nadie atiende, que nadie paga y que a quienes corresponde no parecen dispuestos a enmendar o a prestar atención.

Habitantes del poblado de La Estancia, en Morelia, lanzaron un llamado al Gobierno del Estado de Michoacán para que atienda los compromisos que asumieron a lo largo de la construcción del segundo anillo periférico, a cargo de la empresa INDI, y la Secretaría de Comunicaciones y Obras Públicas del estado (SCOP).
Señalaron que la ejecución de las obras ha generado diversas afectaciones en diferentes ámbitos, y, además, el hartazgo viene de que, pese a que se han celebrado múltiples reuniones tanto con representantes de la empresa como del gobierno estatal, hasta el momento no se ha alcanzado una solución para la mayoría de los acuerdos que se tienen conciliados.
En este sentido, los ejidatarios de La Estancia identificaron una serie de problemas pendientes, como lo es el caso de las calles deterioradas a raíz del tránsito constante de maquinaria pesada, esto en diferentes zonas de la comunidad; escombro y otros residuos depositados frente a algunos domicilios; problemas con el abastecimiento de agua potable que implican la rehabilitación y activación de pozos de agua; a su vez, hablaron de su solicitud de que se repongan todos los árboles que fueron derribados durante la ejecución del proyecto, y piden también un programa de reforestación de especies nativas.

Por encima de todo lo anterior, que ya refleja la gravedad de la situación, las y los ejidatarios han expuesto ante medios de comunicación la problemática de las inundaciones que han sufrido, con sus debidas consecuencias, a raíz de la construcción de un puente distribuidor vial sobre la carretera Morelia – Pátzcuaro, y es que esta obstaculiza el cauce natural del agua, que anteriormente caía desde el Cerro del Águila para llegar hasta la Presa de Cointzio, pero que ahora inunda una sección importante de los terrenos aledaños al puente, dejando a cerca de 50 ejidatarios de La Estancia con parcelas de cultivo de maíz estancadas por el agua.
“Esta también ya se fregó. Es una hectárea y media que ya se quedó como de 20 centímetros; es una milpa que ya no sirvió porque está inundada”, explicó uno de los campesinos. “Esta parcelita ya no se sembró porque se enfanga toda; esta orillita que la sembraron de este compañero está perdiendo como unos 8 o 10 mil pesos, en esa pura orillita; no sembró lo de acá porque ya no quiso perder más dinero”, añade.

De igual manera, crece la preocupación de que el pozo de agua potable de la comunidad se vea contaminado por la presencia del agua que cae por las lluvias y que insisten, su curso se ve alterado por causa de las intervenciones de la empresa INDI, que además acusan, están inconclusas.
“Aquí mostramos evidencia de las obras inconclusas de la empresa INDI: aquí como pueden ver está el estancamiento del agua, que nos está afectando aquí al pozo de agua potable de la comunidad. Todo esto era el cauce natural, que la compañía bloqueó, y ahora tenemos la caída del agua que viene desde aquel tubo, y que nos va a afectar más inundando esta área, principalmente la del agua potable”, compartió otro de los afectados.
“Corre el agua para acá y todo ese terreno que era de un hermano de mi abuelo se inunda, y como se inunda, el pozo de agua se va a contaminar, y luego eso genera mosquitos”, añadieron.
Por otra parte, las hectáreas de cultivo y los terrenos no son los únicos que se han visto afectados; una de las ejidatarias dio cuenta de la situación de una casa que sufrió de daños estructurales originados por las inundaciones, lo que ya les ha ocasionado pérdidas económicas a sus familiares.
“Cuando se inundó el terreno el agua llegó alto, lo que hizo que se desestabilizaran los cimientos, y eso provocó una grieta en la pared. Cuando llueve el agua cae como cascada por aquí; ya tuvimos una pérdida económica porque habíamos puesto plafón y lo tuvimos que quitar porque el agua se escurría entre los plafones”, mencionó.

A su vez, declaró que las obras han representado un problema para el pastoreo del ganado, generalmente a cargo de personas adultas mayores, como el caso de su abuelo, quien comparte que ya no puede llevar a sus vacas al campo debido a la altura con la que quedó la pendiente aledaña al puente.
“Tenemos vacas y caballos, y con lo que hicieron, para mi abuelo como adulto mayor está siendo muy difícil porque las vacas ya no las puede traer para acá porque ésta pendiente que hicieron la dejaron muy alta, y ya no puede bajar para acá con los animales”, detalló.
De igual manera, los vecinos de La Estancia reclaman al gobierno del estado la construcción de un puente necesario para el paso del ganado, que ahora es imposible de transitar debido a la presencia de una de las nuevas carreteras construidas en la zona.
“El problema que traigo es con el puente que no se nos hizo. Aquí es el paso para ganados. Hay unas parcelas vecinas de sembradíos, unos 4 o 5 ejidatarios que estamos afectados, porque si no se nos hace este puente como yo lo estoy pidiendo ¿cómo vamos a atravesarnos la carretera, el libramiento nuevo que están abriendo? Yo no tengo nada en contra de nadie; nada más que se nos cumpla lo que se nos prometió”, expresaron.

Por ahora, mientras continúa la construcción del famoso segundo anillo periférico, que cada vez está más cerca de su conclusión, las múltiples exigencias y dificultades que enfrentan las y los ejidatarios permanecen así, sin respuesta. Las pérdidas económicas, los daños materiales y las potenciales enfermedades siguen haciéndose más grandes.
Mientras se consolida el dichoso desarrollo de la infraestructura vial de Morelia, las voces de aquellos quienes en gran medida son el sostén de la economía michoacana permanecen a la espera de ser escuchadas, y así no tener más preocupaciones, no solo por alcanzar la producción del mes, sino por alimentar a sus familias.