Con el apoyo de Fundación UNAM, implementan iniciativa para promover la sensibilización, escucha y convivencia respetuosa entre la comunidad estudiantil
Redacción AR
Como parte de la Instalación del Proyecto Tejedoras y Tejedores Comunitarios para la Construcción de una Cultura de Paz y Erradicación de las Violencias en el Bachillerato UNAM, Etapa I, el secretario de Servicio y Atención a la Comunidad Universitaria, Fernando Macedo Chagolla sostuvo que como institución de educación superior no es eficaz ser simples observadores de una condición para que cambie.
Por lo anterior, la titular del Programa Universitario sobre Cultura de Paz y Erradicación de las Violencias (PUCPAZ), Leticia Cano Soriano, explicó que la convocatoria para la participación de comunidades tejedoras se llevó a cabo en coordinación con Fundación UNAM. Se recibieron 158 solicitudes; fueron seleccionadas 84 personas: 54 para la Escuela Nacional Preparatoria (ENP) y 30 en el caso de la Escuela Nacional Colegio de Ciencias y Humanidades (CCH), quienes en el presente mes recibirán capacitación en justicia restaurativa y mediación social. Las actividades comunitarias se llevarán a cabo a partir de agosto.
Cada una recibirá, por parte de la Fundación, apoyo económico y acompañará a sus comunidades durante 10 meses; entre los integrantes hay alumnado que se reconoce como hablante de lengua originaria y una persona con discapacidad. Sus edades van de los 15 a 17 años, detalló en el auditorio Pous Ortíz del plantel 5 de la ENP, “José Vasconcelos”.
La directora general del CCH, María Patricia García Pavón, recalcó que esta iniciativa es relevante para el bachillerato universitario porque vivimos momentos que demandan acciones educativas y comunitarias que fortalezcan el tejido social entre los adolescentes que estudian en la UNAM.
Asimismo, Manola Giral de Lozano, directora general de Incorporación y Revalidación de Estudios, resaltó que el proyecto considera llevar a los salones de clase mediación cuando haya un conflicto. En tanto, Jaime Cortés Vite, director del plantel 5 de la ENP dijo que las y los tejedores pueden ser la punta de lanza del cambio en la vida de los planteles, donde no se deben normalizar conductas como burlas, rechazos, apodos, ofensas, discriminación o fotografías y videos que señalan a una persona en particular.