Aguascalientes vivió una jornada histórica este 8 de marzo, cuando miles de mujeres se adueñaron de las calles con una protesta que resonó en cada rincón de la ciudad. La marcha del 8M, autoconvocada, logró reunir a una multitud diversa: desde niñas hasta adultas mayores, madres de víctimas de violencia de género, trabajadoras, estudiantes y activistas. Con pancartas en mano y consignas como “¡Ni una más!” y “¡Vivas nos queremos!”, exigieron a las autoridades justicia, seguridad y un freno inmediato a la violencia de género.
La marea morada y verde recorrió las principales avenidas de la ciudad, con los gritos de las participantes llenando el aire y un mensaje claro: la lucha por los derechos de las mujeres no cesa, y las víctimas no deben ser olvidadas. “Nos queremos vivas, libres y sin miedo”, proclamaban las pancartas, mientras en cada paso resonaban los nombres de las víctimas que no pudieron marchar.
Un momento que dejó huella fue la participación de dos hombres, hermanos de la fallecida Cinthia Nataly, quienes con lágrimas en los ojos y el corazón roto, caminaron junto a las mujeres, un símbolo de solidaridad y amor familiar en medio de tanto dolor.
El recorrido fue acompañado de gestos de apoyo entre las manifestantes: algunas estaciones improvisadas de agua en tiendas locales ofrecían refrescos a las marchantes, acompañados de mensajes como “Toma una y sigue con tu lucha” o “Tu lucha me hizo abrir los ojos”. Un gesto pequeño, pero que reflejó el espíritu de comunidad y fuerza femenina que predominó en la jornada.
A pesar de la participación pacífica y de la organización que garantizó la seguridad en el evento, las autoridades no pudieron evitar que las voces de las participantes resonaran con una crítica feroz a la falta de avances reales en la protección de las mujeres. “Cada año exigimos lo mismo, pero las cifras de feminicidios no disminuyen”, afirmó María Fernanda López, quien participó activamente en la protesta.
A pesar del despliegue de seguridad para evitar incidentes, la marcha del 8M dejó claro que, más allá de la manifestación pacífica, la lucha por la justicia continúa siendo urgente y sin respuesta concreta por parte de las autoridades. Las mujeres de Aguascalientes siguen exigiendo un cambio real, y este 8 de marzo, la ciudad fue testigo de un recordatorio de que la lucha por la igualdad de género no se detendrá.