Después de darse a conocer el éxito de la dexametasona en el tratamiento contra el COVID-19 las autoridades de salud llaman a la ciudadanía a no automedicarse, puesto que se trata de un medicamento controlado que no debe ser usado sin supervisión medica.
Dexametasona no es un medicamento que cure o prevenga esta enfermedad, de acuerdo con una investigación de la Universidad de Oxford en el Reino Unido, se pudo constatar que las pruebas clínicas con dexametasona solo tienen efectividad en el tratamiento de pacientes graves intubados.
Por lo que el uso de este medicamento sólo se hace dentro de los hospitales bajo estricta supervisión médica, de no ser así puede tener efectos secundarios con graves daños al organismo, por su mala implementación.
Este medicamento podría evitar una de cada ocho muertes en pacientes que necesiten ventilación mecánica y una de cada 25 en aquellos que requieren oxígeno; sin embargo, no existe beneficio en pacientes que no requieren asistencia para respirar.