Feminicidios y bullying podrían erradicarse, educando personas con inteligencia emocional, aseguran Jaume Soler y María Mercè Conangla, autores de ‘Ecología emocional para el nuevo milenio’
Bullying y feminicidios en el mundo se podrían combatir con la estimulación de la inteligencia emocional desde la infancia, aseguran Jaume Soler y María Mercè Conangla, autores de ‘Ecología emocional para el nuevo milenio’.
Al impartir la conferencia “Ecología emocional, una universidad para la vida“, en la Universidad de las Américas Puebla (Udlap), ambos autores destacaron que aún hay esperanza para este mundo inmerso en diferentes formas de violencia cotidiana.
Explicaron que todos los días los seres humanos actúan con base en emociones y por lo tanto surge la importancia de identificar la información, para determinar la forma de no retener las emociones negativas, pero también aprender a cómo soltarlas sin provocar un daño mayor.
“Vivimos en el medio ambiente y tiene un paralelismo con el medio emocional, sin duda, hay territorios emocionales, climas emocionales, vínculos emocionales. Hay más contaminación emocional que atmosférica, hay emociones biodegradables, el paralelismo es muy parecido”, dijo Jaume Soler.
Mercè Conangla profundizó en que se trata de un modelo preventivo de muchas patologías actuales como la depresión en los jóvenes, los cuadros de ansiedad y una vida sinsentido que lleva al consumismo y las adicciones, y lo que se busca es que las personas tengan equilibrio emocional y salud, ya que “una persona que es infeliz, que está en desequilibrio, que maneja mal su mundo emocional, su ira, su caos interior, cuando está con sus hijos seguramente apelará a la violencia antes que a la solución pacífica de un conflicto”.
Conocidos como los creadores del modelo “Ecología emocional”, están convencidos de que el cambio se verá en que habrá menos irá y más comprensión entre las personas y se promoverá un mundo menos hostil.
“Podríamos solucionar y prevenir mucha violencia de género, violencia contra los niños, violencia en general, porque el modelo de ecología emocional pretende hacer personas más sensibles, tiernas y compasivas con todos los seres vivos (…) Personas sensibles a la vida, eso mejoraría todo”, concluyó Mercè Conangla.