Adigal acusa competencia desleal ante establecimientos que ofrecen la gasolina Magna hasta en 22.40 pesos por litro, nivel que considera difícil de sostener después de cubrir la compra del combustible, fletes y gastos de operación
Alberto Dzib
Gasolineros del Estado de México pidieron a las autoridades federales revisar las estaciones que venden combustible considerablemente por debajo de los precios promedio del mercado, pues consideran que algunas tarifas resultan difíciles de sostener con los actuales costos de adquisición y operación, además generan condiciones de competencia desiguales frente a establecimientos que han ajustado sus precios a los acuerdos con el Gobierno federal.
La Asociación de Distribuidores de Gasolina y Lubricantes del Estado de México (Adigal), señaló que el sector ha buscado respetar el precio máximo de 23.99 pesos por litro establecido para la gasolina Magna, aunque ha detectado estaciones con niveles cercanos a 23 pesos e incluso alrededor de 22.40 pesos, diferencias que adquieren relevancia ante el costo del producto en terminal, los fletes y los demás gastos necesarios para llevarlo hasta el consumidor.
Jorge Luis Pedraza Navarrete, presidente de Adigal, explicó que la preocupación no se centra en diferencias de algunos centavos derivadas de negociaciones con proveedores o mayor eficiencia en los costos, sino en reducciones que pueden alcanzar entre 40 y 60 centavos respecto de niveles que los distribuidores consideran compatibles con la estructura actual del mercado.
“Se mueven y el promedio ha de andar como en 23.50 y abajo de 22.30, 22.50, pues ya es sospechoso, ¿cómo le haces?, dices, me gano un peso, voy por mercado, es difícil entender esta parte”.
La organización considera que la supervisión federal debe revisar tanto las estaciones que superan los precios acordados como aquellas que se encuentran considerablemente por debajo, por lo que plantea recuperar un esquema de banda con parámetros máximos y mínimos que permita identificar diferencias relevantes sin impedir la competencia entre distribuidores.
“Es generar ese sistema que manejábamos antes, que era una banda de precios donde había un máximo y un mínimo, quien tenga eficiencia en costos, pues qué bueno, ahora vamos a luchar por servicio, vamos a luchar por calidad de producto y todo eso”.
Pedraza Navarrete señaló que el precio constituye uno de los factores que determinan dónde cargan combustible los automovilistas, junto con la ubicación, el servicio y la calidad del producto, por lo que una reducción considerable puede modificar la competencia entre estaciones y atraer consumidores aun cuando el ahorro por carga sea limitado.